El tren me lleva desde Lleida a Cervera para continuar de nuevo la Ruta de la Pedra Seca en Btt. que dejé sin terminar el mes anterior. Tengo cierta inquietud por los proyectos no finalizados y decido continuar lo empezado. Y lo hago habiendo hecho ciertos cambios con el transporte del material necesario para la autosuficiéncia.
De este modo, he sustituido las alforjas por una bolsa de bikepacking que resultará ser mucho más fácil de transportar y más liviano. También he improvisado un par de bolsas en la horquilla y el soporte de manillar con el equipo de pernocta.
Lunes 18 de Mayo de 2026.
CERVERA - CAMÍ DE LA SERRETA.
(62 kms.)
Desde Lérida a Cervera son prácticamente 45 minutos en tren, así que a las 9:30 de este lunes, llego a mi destino.
Después de un buen desayuno, estoy presto a comenzar, y lo hago desde la Plaza de la Universidad de Cervera.
Saliendo de la población, la ruta sigue un buen tramo del GR 171, tranquilo, agradable y primaveral.
Junto al camino se encuentra un despoblado con ermita incluida. Ruinas impactantes por su soledad y abandono. Es el Mas Suau, un conjunto de edificios del siglo XVIII formado por una masía que funcionaba como hostal, y donde podía realizarse el cambio de las caballerías para las diligencias.
Al lado se encuentra la pequeña iglesia medieval de Santa Magdalena, rodeado de campos de cereales y almendros.
En enero de 1939 tuvieron lugar allí fuertes combates y, actualmente, está confirmada la existencia de una fosa común de la Guerra Civil española .
Avanzando un par de kilómetros más entre paisajes agrícolas, desciendo por un camino que se abre paso a un horizonte donde puedo ver una gran edificación enclavada a los pies de una colina. Se trata de Cal Jaume y Mas Riera.
Frente a mí aparece la espectacular silueta de Montfalcó Murallat, una de las mejores muestras de villa amurallada medieval de Cataluña.
Los orígenes de Montfalcó Murallat se remontan al siglo XI, en plena época de la Reconquista. Fue fundado por el conde Bernat de Berga como un bastión estratégico dentro de la conocida «Marca Hispánica», la zona fronteriza que separaba los condados cristianos de los territorios controlados por los moros.
Su diseño arquitectónico responde a proteger a la población. La muralla que rodea la rodea, se construye aprovechando la base de roca caliza de la colina, y mide unos 8 metros de altura y uno de ancho. Las casas señoriales se adosan en el interior del muro, de manera que el propio pueblo actúa como escudo. No existe ni una sola edificación fuera de las murallas.
Después de cruzar el portal de acceso, me encuentro con el impresionante conjunto medieval formado por la Plaza Central rodeada de calles porticadas tradicionales.
En el centro hay una cisterna. Esta obra de ingeniería civil del siglo XII sigue recogiendo y almacenando el agua de lluvia para abastecer al pueblo.
El pueblo también dispone de un horno de pan comunitario, punto de encuentro donde los vecinos medievales horneaban su pan de forma colectiva para optimizar la leña.
También destaca la Iglesia de Sant Pere, construida aprovechando una de las torres circulares de la antigua muralla, con su ábside fortificado.
Continúo a golpe de pedal, absorto en pensamientos dispares, por caminos que se adentran en el paisaje.
Unos cuatro kms. más adelante paso por otra población, nunca conocida por mí, Santa Fe de Segarra.
Existe una arraigada leyenda local que asegura que el castillo de Santa Fe y la fortaleza de Montfalcó Murallat estaban conectados por un pasadizo subterráneo secreto. Aunque la arqueología no lo ha confirmado, el mito añade una dosis extra de misterio a este paraje de piedra y campos de cereal.
Después de cruzar por el siguiente pueblo de nombre Alta-riba, llego a Sant Ramón, otro tranquilo núcleo rural que alberga un conjunto monumental tan grandioso y majestuoso que se ha ganado a pulso el sobrenombre popular de «El Escorial de la Segarra».
El Santuario que data de 1675 es un imponente complejo de arquitectura barroca que asombra al visitante por sus colosales dimensiones en mitad del paisaje rural.
Gospí, otro pueblo en lo alto del promontorio, A buen seguro que el trac me lleva a la parte más elevada. I ciertamente así es. Cerca del mediodía, y antes de comenzar esta subida, puedo reponer agua en una fuente situada frente a la carretera que le da acceso.
El siguiente pueblo es Comavella, y como todos los que voy cruzando, silencioso y sin vida aparente. Pude observar que es fácil entrar al interior de alguna de las edificaciones. El aire se cuela sin obstáculos al interior, por lo que sería menester instalar un buen aislante y así evitar el frío durante el invierno.
Más adelante dejo el pueblo de Vicfred a la derecha de la ruta y no será hasta llegar al siguiente núcleo poblacional de Massoteres, cuando me detengo para descansar y comer.
En una plaza, bajo la sombra de los árboles, aprovecho para relajarme un rato. Junto a esta hay una fuente que no funciona. Mal asunto, es la incógnita con la que se viven este tipo de escapadas. Y es que en todos estos pueblos no hay ningún tipo de servicio y, por tanto, hay que ir provisto de todo lo que se pueda necesitar.
Con más energía después de este "lunch bowl oriental", continúo disfrutando de unos paisajes que son un verdadero espectáculo para los sentidos.
El itinerario me lleva por un empedrado sendero que se adentra entre la vegetación de un bosque bajo con mucho matorral y raices que dificultan el paso. No hay más remedio que empujar la bici.
De repente, aparece en el horizonte la silueta solitaria y desafiante del "Castell de les Sitges".
El Castell de les Sitges es una de las joyas medievales mejor conservadas de la comarca de La Segarra, en Lleida. Construido originalmente en el siglo X como una torre de vigilancia de frontera entre los condados cristianos y Al-Ándalus, este baluarte defensivo destaca por su imponente torre del homenaje de más de 20 metros de altura y un recinto amurallado gótico perfectamente restaurado. Su nombre hace referencia a las "sitges" (silos excavados en la roca), que se utilizaban antiguamente para almacenar el grano de la zona.
A medida que pedaleo entre campos de cultivo, la silueta del siguiente pueblo se ve en el horizonte. En este tramo, el terreno permite rodar a buen ritmo sin apenas esfuerzo, disfrutando de las hileras de almendros y encinas que bordean el paisaje.
Llego a Florejacs y lo primero que hago es rellenar agua para disponer durante la pernocta de esta noche. Después visita al pueblo donde destacan los muros y la torre del castillo de Florejacs, una pausa perfecta en esta parte de la ruta.
El interior del pueblo es un entramado caracterizado por callejuelas estrechas, pasajes cubiertos con arcadas de piedra y casas solariegas integradas dentro de la antigua estructura amurallada.
Dejo sorprendido el pueblo de aire medieval que acabo de conocer y sigo adelante.
Llegada a Les Pallargues, otro pequeño núcleo con un imponente castillo-palacio en el centro de la población. Su origen se remonta al siglo XI. El edificio destaca por una majestuosa fachada con un gran arco gótico central.
Es una propiedad privada habitada, cuyo interior se mantiene en perfecto estado y muestra estancias como las cuadras, la bodega, las mazmorras y la antigua cocina.
Más adelante paso cerca de otras dos poblaciones Castellnou d´Ossó i Ossó de Sió, y en un cruce cerca de un riachuelo, encuentro un almacén con tres personas en su interior seleccionando manojos con flores de manzanilla.
La paciente labor realizada es francamente encomiable.
Llegada a la población de Montfalcó d´Ossó cuando la tarde comienza a declinar.
Esta pequeño pueblo cuenta con apenas 36 habitantes. De su primigenio castillo medieval se mantiene en pie su imponente torre de base cuadrada (siglo XII). El resto de la fortificación se transforma en palacio residencial durante otra época.
A la salida del pueblo, doy varias vueltas buscando un lugar para pasar la noche. Poco a poco, el tiempo comienza a apremiar.
Finalmente en un encinar junto al camino encuentro el lugar más adecuado para pasar una inolvidable noche a la luz de las estrellas. Un lugar fantástico donde los haya.
Para cenar, la típica sopa y un liofilizado de chili con carne. ¿Qué más se puede pedir?.
Mientras va anocheciendo me vienen a la memoria todos los recuerdos de la jornada. Se agolpan uno detrás de otro, en el sosiego de la noche que está a punto de llegar. El sonido de los pájaros se va silenciado mientras aparecen otros más acordes con la hora nocturna.
Me retiro al interior de la tienda y al poco el sueño me susurra al oído.
Salgo al exterior bien avanzada la hora, y puedo contemplar en el cielo oscuro "el carro", la constelación de la Osa Mayor.
Ha sido una noche plácida y durmiente, y al amanecer, me levanto con plena energía.
Martes 19 de Mayo de 2026.
CAMÍ DE LA SERRETA - CASTELLÓ DE FARFANYA
(62.48 kms.)
Un buen desayuno a base de muesli con trozos de chocolate hace la delicia del viajero autosuficiente.
Comienzo la ruta con un paisaje infinito que se prolonga en el horizonte, disfrutando de una larga bajada con un aire de libertad que es difícil de describir. Toda una gozada.
Allá a lo lejos, aparece de repente una construcción, el famosísimo "Pilar de Almenara".
Es una montaña de 459 metros situada en lo alto de la sierra de Almenara. En la cima, se puede encontrar una torre medieval y un vértice geodésico.
La torre de 14 metros de altura se construye entre los siglos XI y XII para funciones de vigilancia. Durante la guerra civil del 36, el lugar es zona estratégica de observación con algunas trincheras.
Su nombre proviene del árabe al-manara, que significa "faro" o "torre de señales". El término hace referencia al uso de hogueras nocturnas o columnas de humo diurnas para transmitir alertas militares.
La puerta de acceso original está situada a unos 6 metros de altura respecto al suelo para dificultar el ingreso de atacantes en caso de asedio.
Desde este lugar hay un prolongado descenso hasta llegar al pueblo de Preixens.
Llegando a esta población, no puedo dejar de asombrarme por la gran edificación histórica que corona el municipio. Es el Castillo de Preixens que se ubica en el punto más elevado del núcleo urbano.
Es levantado originalmente en el siglo X bajo dominio islámico. Su función primordial es el control de la ruta de comunicación estratégica entre Balaguer, Agramunt y Guissona, integrándose en la línea defensiva del río Sió.
La fachada principal y la distribución interior corresponden a la reconversión del siglo XVI en un palacio fortificado adaptado para la residencia noble.
El inmueble es actualmente de propiedad privada.
Dejando atrás la población por una pista de tierra, y bajo un indolente sol que no pone freno a la temperatura, me detengo ante una construcción de "piedra seca" que está junto al camino.
La ruta pasa cerca de Montclar d´Urgell, que pronto queda en la distáncia.
Una gozosa carretera asfaltada circundando monte bajo y cultivos de secano me llevará alegremente a otro lugar muy conocido...
... un pueblo que se desliza construido por la loma de una montaña justo en el punto donde la Depresión Central catalana choca con las primeras paredes del Prepirineo. El trazado urbano se despliega de forma escalonada, adaptándose a las pendientes de la colina que corona su antiguo castillo.
El municipio de Camarasa está unido a su entorno geográfico, marcado por la confluencia de los ríos Segre y Noguera Pallaresa.
Este paso fluvial corta las rocas de las sierras de Carbonera y Mont-roig, creando desfiladeros verticales como el Congost de Camarasa.
El agua marca el paisaje tanto en su estado natural como a través de las obras de ingeniería del siglo XX, representadas por el Embalse de Camarasa y el de Sant Llorenç de Montgai, cuyas construcciones transforman la fisionomía y la economía de estas poblaciones.
Aguas abajo, me detengo para comer en Sant Llorenç de Montgai. Junto a una fuente que me va a permitir asearme del sudor de la mañana, me preparo un par de bocados con una lata de sardinas.
En la población de Gerb, la ruta continua regalándome una sorpresa. Esta consiste en remontar por una pista de insufrible desnivel empujando la bici por pedregosas rampas que parecen casi imposibles.
Con lentitud y rechinando entre dientes puedo ver lo que voy dejando abajo. Realmente no esperaba esta sorpresa que a buen seguro ha cargado el diablo en el trac.
Allá al fondo Gerb.
La tarde avanza mientras voy pasando de camino en camino, devorando kilómetros y rodando con más o menos dificultades dependiendo del tipo de terreno y desnivel. Y comienzo a buscar un lugar para pasar la noche, observando y deteniéndome en lugares dónde cabe la posibilidad y dónde finalmente es descartada. El tiempo va transcurriendo y el sitio no aparece.
Lo que si aparece es la población de Castelló de Farfanya, con la silueta de su inconfundible castillo dominando el trazado de sus empinadas calles a los pies de una abrupta colina.
Durante el siglo IX, bajo el dominio andalusí, los musulmanes levantan un poderoso castillo. Esta edificación es una pieza clave para frenar las incursiones de las tropas cristianas procedentes de los condados de Urgel y Barcelona. Después de su reconquista, se convierte en bastión defensivo.
El castillo, se encuentra en estado de ruina, pero todavía conserva cinco de sus torres defensivas con tramos visibles de su muralla perimetral.
A las afueras del pueblo encuentro finalmente una pequeña explanada donde instalo el campamento para pasar la noche.
El lugar és idóneo ya que a unos cien metros de distáncia hay una fuente donde coger agua.
Después de cenar, y cuando la placidez de la noche va envolviendo el lugar, me retiro al descanso. Son las 22 horas.
Duermo casi de un tirón, exceptuando una salida al exterior durante la noche. En el cielo, completamente nítido y despejado, un carrusel de constelaciones centelleando desde lo más profundo del firmamento. A las 7:15 de la mañana me despierto con la luz del sol. Han sido nueve horas y cuarto de sueño profundo.
Miércoles 20 de Mayo de 2026.
CASTELLÓ DE FARFANYA - LLEIDA.
(66 kms.)
Bajo a la fuente para asearme y desayunar a la sombra de los arboles que cubren el lugar.
Después de una buena remontada por una pista, llego a una zona alta donde abundan los campos de cereales.
El camino serpentea buscando el descenso hacia el valle del río Noguera Ribagorzana. Tras superar un pequeño collado, el paisaje cambia de forma radical. El secano da paso al verde intenso del regadío y aparece Ivars de Noguera.
El agua se convierte en protagonista. Cruzo el pueblo con sus casas colgadas en la roca primigenia, y comienzo a sentir el olor a tierra húmeda y árboles frutales. Mientras, el camino afronta un tramo fluvial, llaneando, paralelo al curso del río, con el sonido del agua fluyendo y el crujir de las piedras al paso de la bici.
Me encuentro en Alfarràs, municipio limítrofe de la Noguera, situado en el extremo norte de la comarca del Segrià.
Paso por debajo del puente viejo y sigo por los caminos de servicio que cruzan las acequias. Esta zona destaca por los campos de melocotoneros y manzanos, con pistas anchas y llanas que permiten avanzar los kilómetros con facilidad.
El último tramo va hacia el sur, siguiendo el canal. Una subida suave por una pista agrícola me deja a la entrada del pueblo de Almenar.
La ruta me lleva a realizar una espectacular subida hasta lo más alto de la población. Una subida exigente, con un repecho durísimo con el sol, a pleno rendimiento. Pero el firme de cemento ayuda a mantener la tracción. Subo lento pero constante dejando atrás las casas hasta alcanzar la zona del el cementerio y el depósito de las aguas, el punto más elevado de la población. Desde este balcón natural las vistas del valle del Segrià y de los campos de cultivo son perfectas.
Desde lo alto se extienden infinitos campos de cereales. Avanzo por una pista de tierra que cruza por una gran meseta agrícola de horizontes movidos por el viento que no tiene obstáculos.
Junto al camino un montículo llama mi atención. Es una explotación a cielo abierto de arcilla.
Cruzar por este altiplano sobrecoge por el aislamiento y la soledad del entorno. Avanzo raudo y sorprendido por este paisaje.
Este lugar entre Almenar y Alguaire, me introduce un paisaje estepario único, famoso por sus extensos campos de cultivo de cereal y por los" Plans de la Unilla".
Los Plans de la Unilla, son una especie de cubeta endorreica arcillosa que acumula agua de forma efímera en épocas de grandes lluvias. El humedal seco o inundado (según la estación), es hogar de aves esteparias protegidas, y se pueden observar hasta noventa especies diferentes.
Presenta también un gran interés para la conservación de algunas especies de aves esteparias como la ortega o la ganga ibérica.
Voy por los caminos que conectan con el entramado del Canal de Piñana, cruzando sus acequias secundarias.
La ruta me lleva hacia la meseta alta de Alguaire hasta llegar al vallado perimetral del Aeropuerto de Lleida-Alguaire. Avanzo por el camino exterior que rodea las instalaciones, teniendo una perspectiva perfecta de la terminal y de la pista en mitad del altiplano.
Tras dejar atrás el aeropuerto, la ruta recorre caminos junto a diversas derivaciones de los canales de regadío.
Ahora enfilo por el camino del canal que empieza a serpentear siguiendo las ondulaciones de la sierra de la Cerdera. El firme es ancho y limpio permitiendo avanzar rápido mientras pedaleo pegado al cauce de la acequia construida en hormigón que canaliza el agua durante bastantes kilómetros.
A las 3 de la tarde decido hacer una pausa para comer y descansar a la sombra reconfortante de los pinos.
Sueño despierto tranquilamente escuchando el trinar de los pájaros y el sonido de la brisa entre los árboles. Tendido en el mullido suelo de hojas de pino, percibo el lento paso del tiempo mientras fluyen los pensamientos como hojas que lleva el viento.
Continúo la ruta pasando por urbanizaciones y casas algunas de gran calado, cercanas ya a la población de Alpicat. Un prolongado y fantástico descenso me lleva hasta la extensa población que cruzo sin dilación.
El tramo pasa luego cerca de la autovía A-2. Antes de cruzarla por debajo de un puente, me sorprende una fuente solitaria ubicada en un entorno algo aislado. Lleno de agua las botellas antes de emprender el último tramo que me llevará directamente a la ciudad de Lleida.
El tramo final ofrece una aproximación limpia por una carretera con poco tránsito con la silueta de la Seu Vella al fondo que sirve de guía durante los últimos kilómetros.
Ruta de bikepacking espectacular con un recorrido de 190 kms. de fuerte carácter histórico y geográfico. Muy dura en algunas ocasiones y muy espectacular en otras por la variedad de entornos por los que discurre. Una auténtica aventura para disfrutar uno mismo.
Ruta de 190 Kms de recorrido con un desnivel de 2.488 mts.
Aquí dejo el trac de la ruta:















