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18/1/15

De CASTELLÓ D´EMPÚRIES a EMPURIABRAVA. Per la VÍA VERDA DEL RIU MUGA.

Nos encontramos en Castelló d´Empúries, población de aire medieval en la comarca del Alt Ampurdá, en la provincia de Girona.
Entre los monumentos mas destacados se encuentra la Iglesia de Santa María, de grandes dimensiones y estructura de catedral, dignidad que nunca ostentó, pese a los muchos intentos de los condes de Empúries. La gran construcción se inició en el siglo XIII y se terminó en el XV.





Desde esta población, parte un camino natural siguiendo el río Muga por su margen izquierdo, hasta su desembocadura.
Su recorrido es de unos 5 Kms. y enlaza el núcleo histórico de Castelló d´Empúries con la urbanización de Empuriabraba.






Esta vía verde, permite acercarnos por otro sendero paralelo a los márgenes fluviales y al cauce del río Muga, observando de esta manera la vida en el río con sus ecosistemas asociados, las islas y los arenales donde se detienen las aves, los bosques de ribera dominados por sauces, fresnos, álamos, chopos, etc.










Los últimos 2,5 kms. del recorrido antes de llegar al mar transcurren junto a la urbanización de Empuriabraba.






Y a medida que vamos llegando al final, podemos ver como la mano del hombre a puesto en peligro todo un delicado ecosistema que se ahoga en medio de unas construcciones ciclópeas.
Al fondo la población de Roses y su invasión constructiva.



La desembocadura del río Muga.






Esta construcción junto a este espacio natural es muy parecida a ese famoso "Hotel ilegal" que está a la espera de una pronta demolición, llamado "el Algarrobico", en Almería.
¿Porqué nos lo ha recordado tanto?.


El Algarrobico





El recorrido no tiene ninguna pérdida y, a decir verdad resulta un poco monótono por la linealidad de su recorrido y por su ausencia de desnivel.
Aquí dejo el enlace.

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1396307





También dejo otro enlace para los que quieran pernoctar en esta interesante población de Castelló d´Empúries. Se trata de una casa rural única, cerca de los famosos "Aiguamolls", "Can Gusó"...


Can Gusó...

Pasen y entren... este enlace no tiene desperdicio:

17/1/15

CAN GUSÓ. CASA RURAL. (CASTELLÓ D´EMPÚRIES, Girona). Agroturismo de pesadilla..

Admitamos que la pretensión de un fin de semana de reposo y tranquilidad en una casa rural, dio un giro de 90 º y se convirtió en otra cosa.
Fue un regalo que apareció por casa, uno de aquellos packs de "Refugio para dos" de "La vida es Bella" en el que se promete una experiencia diferente para pasar un fin de semana romántico





Entre las opciones tenemos una casa rural en la población gerundense de Castelló d´Empúries. El lugar cuyo nombre es el de "Can Gusó" estaba publicitado en el libreto de la siguiente manera:

"Alojamiento en habitación doble y desayuno".
"La típica masía catalana, habéis dado con ella, por fin. Cuantos encantos guardan estas fincas, concretamente Can Gusó. Es del siglo XIX y está totalmente aislada del tráfico y del ruido. Al contrario, rodeada de campos de cultivo, tranquilidad y música, se presenta como la gran oportunidad para desconectar. Sus amplios interiores con aire rústico os llevarán de la cama al desayuno con un paso lento, calmado y lleno de serenidad. Es es el momento de respirar".





Un texto así impresiona. Uno piensa que la opción es la acertada, pero cuando llegamos al lugar después de un viaje de 160 kms. nos damos cuenta del error cometido. 
"Can Gusó" se encuentra cerca de los famosos "aiguamolls"  a 2 kms. de la población de Castelló d´Empúries en la carretera que va a Sant Pere Pescador.
Un camino entre campos y alguna casa de labor nos conduce a nuestro objetivo.
Hemos llegado. Observamos rápidamente una serie de desconchados en la fachada principal, junto a la puerta de entrada. Esto nos da que pensar.



Can Gusó. Exteriores.



Al lado de la casa, una especie de almacén y los restos de una soberbia palmera que debe haber fenecido a falta de plumero superior, hace ya algunos años.





Entramos. El gran salón y sala de estar, a primera vista parecen correctos, pero hay que observar más despacio...




Un pequeño sofá ante una pared de piedra... Parte inferior blanquecina. La superior más oscura.
Acerquémonos...




La enorme humedad de la casa rezuma por sus paredes en forma de salitre mohoso. La crecida población de este moho, invade por completo una gran parte del muro.








Tocándolo con los dedos parece una especie de algodón, muy abundoso en otros muros de este salón.
Este moho resulta realmente insalubre para la habitabilidad de la casa.




El aparato de televisión tampoco tiene desperdicio. Hay que acercarlo para poder ver alguna cosa ya que su pequeño tamaño no está acorde con la sala donde se encuentra ubicado. Tiene un decodificador TDT externo para poder sintonizar los canales de HD.






El suelo, bastante roñoso resbala por la arenilla presente. Por allí no ha pasado una escoba desde hace tiempo y mucho menos una fregona.
Los zócalos también rezuman salitre y humedades...




Obsérvese ese jarroncito. No parece de la dinastía Ming, más bien de algún mercadillo chino ambulante.
La rosa enhiesta resiste sorprendentemente el paso del tiempo gracias a su cerámica consistencia.




Quizá la tenacidad de la carcoma que habita en su base le da cariño y apoyo. En efecto, unos montoncitos de serrín, nos alertan de sus habitantes interiores. Esto nos da a entender también que por aquí no ha pasado ningún quita polvo desde hace relativamente una eternidad.




Y obsérvese también las copas en uno de los muebles del comedor. Su opacidad es evidente.






La minuciosa exploración me lleva a la cocina. El lugar revuelve el estómago, Revuelta y no demasiado límpia, con migas de pan y manchas por encima del mobiliario. Aquí el desorden impera desde hace tiempo. En general la tonalidad del lugar es amarillenta, la luz, los muebles, la nevera de inquietante interior...




Parece que las botellas vacías de plástico han encontrado lugar seguro para su supervivencia. Aquí no se tira nada, ya que cada cosa ocupa un sitio más o menos acertado.







En un rincón de la cocina se apilan un par de cajas de ciruelas. Si nos fijamos bien, o también mal, se puede observar una semblanza con la mohosidad imperante en el salón-comedor. Aquí descansan las frutas su vejez...




La eclosión de estas ciruelas es inminente, ya que se han poblado uniformemente en su superficie. La ciruela que se ha podrido sigue fiel a sus compañeras. Como dice el refrán, "una flor no hace primavera". O... ¿será la oveja negra de la familia?...




¿Apetece una mermelada de ciruelas?. En fin, varias imágenes más para dar fe de su contenido interior.








Por fin la habitación. A primera vista parece correcta pero... también hay que fijarse en las paredes y los bajos. 




Las lámparas con polvo muy incrustado y las mesitas con señales evidentes de un vaso que no se ha limpiado. Las esquinas del suelo bastante mugrientas.




Se supone que las sábanas y las toallas de los anteriores huéspedes han sido cambiadas; se supone...






Una gran tormenta con granizada incluida y lo avanzado de la tarde nos impide salir huyendo del lugar. Decidimos permanecer aquí recluidos por esta noche y nos acostamos con mucha precaución.
Por la mañana queremos evitar el desayuno incluido, pero  la mala suerte hace que la mesa ya esté preparada. El desayuno sigue en consonancia con el lugar. Hacemos el papelón y disimulamos comiendo un triste pan tostado y un insulso café. La dueña del establecimiento permanece todo el tiempo frente a nosotros dando conversación.
Nos pregunta si ha ido todo bien. ¡Glugs! me quiero esconder como caracol en su concha por no rezarle el rosario con todos los misterios incluidos ...


Desesperación...

Este es el testimonio de dos que vieron y dieron fe de lo ocurrido.
Se marcharon con un impresionante recuerdo a desayunar otra parte, para olvidarse de esta experiencia imborrable.
Si alguien va a este lugar, garantizo que no vuelve.
¡Yo aquí ni pago la cuenta!.