7/11/10

CASTELLOLÍ. EL CASTELL D´AULÍ, FONT DEL FERRO Y COVA DEL PAS. Ruta de senderisme.

Nuevo ruta para este mes de Noviembre, y cómo no, de nuestros amigos Xavier Bayer y Cisco Guasch. Itinerario nº 11 del libro "Itineraris de Natura. Pel Gaià, el Foix i L´Anoia".
Es sábado 6 de noviembre. Me he levantado pronto, hacia las siete, sigiloso para no despertar a los que siempre siguen durmiendo a estas tempranas horas. Un rápido desayuno y al coche hacia la A-2. dirección túnel del Bruc y pueblo de Castellolí.
La previsión meteorológica es buena,  y decido aprovechar el pronóstico de este buen tiempo antes que llegue la estación invernal. Los últimos días he estado bastante tenso y creo que ya me faltaba un poco de aire. Por fín aquí estoy, son las 9 de la mañana y he llegado a mi punto de partida.
Como dice en el libro..." Iniciem la nostra ruta una mica més amunt del poble de Castellolí, aproximadament un killòmetre enllà en direcció als túnels del Bruc ".
El paisaje está envuelto de una espesa niebla matinal, se respira un aire húmedo, vaporoso... . Voy descendiendo hacia el pequeño riachuelo cubierto de frondosa vegetación, por el camino tranquilo y silencioso a pesar de los primeros cantos de los pájaros.


Empezamos  una suave bajada

La bruma matinal

La "rosada" de la noche

Voy contemplando todo absorto en la vegetación. Me cuesta identificar los nombres de las plantas. El ambiente a estas horas resulta muy agradable. Creo que estos momentos, son lo mejor de cada excursión, estos instantes matinales...



El húmedo "roser Caní"

La constante niebla sigue persistiendo al fondo del valle. Me encanta el paisaje. Sigo plácidamente...






Encuentro en una pendiente del bosque una gran cantidad de plantas de romero cargado de telarañas. Al acercarme a ellas, observo como se ha acumulado la "rosada"  y  como brillan las minúsculas gotas por entre los tenues hilos.






Sigo ahora en ligero ascenso. Como puede verse en las fotos, el camino es de lo más delicioso. La luz se escapa entre la niebla, la ruta sigue fiel a su destino perdiéndose a lo lejos. Estamos ya cerca del "Castell d´Aulí "



 

Me he cruzado con muchos "boletaires". Aprovechan también estas horas para intentar llenar la cesta, aunque la cosa se les pone cada vez más difícil. Hago alguna foto a lo que encuentro por el camino. Mi ignorancia en temas micológicos es muy evidente...




Un  empinado sendero que comienza a un lado de la pista, me lleva hacia las ruinas del "castell d´Aulí ". Se trata de una fortificación construida hacia  el siglo X. También tiene restos de una antigua capilla románica dedicada a Sant Viçens.



El "Castell d´Aulí"

Asciendo por unas derruidas escaleras de piedra hacia la cima, y desde allí se pueden contemplar buenas panorámicas. Empiezo a tener hambre y aprovecho el lugar para comerme un trozo de "coca amb xocolata" que hace las delícias de la ocasión. El suave solecito empieza a calentar el ambiente. Estoy como un rey en este "castell".
Exploro un poco entre las ruinas, entre las cavidades que se encuentran aquí y allá, en busca de un "ratpenat orellut meridional", cómo es habitual, no encuentro nada. Parece que los autores del libro tienen más suerte que yo.



Panorámica desde el Castell d´Aulí
                                                       
Hacia el suroeste, siguen las persistentes brumas. Plasmo el momento y de  repente oigo voces y pasos. Tres motoristas con toda la indumentaria colocada, acceden a este lugar. Intercambiamos algunas palabras. Sorprende que hayan llegado a este sitio, me comentan que son de Masquefa y que allí también hay un ruinoso castillo. 

El fondo brumoso del valle

Después de dejar el castillo, me despido de mis tres motorizados y me encamino a una masía próxima. Se trata del mas de Cal Jaume Bruguérs y que está situada en un antiguo "Camí Reial". 
La masía sorprende por su tamaño, situación y actividad agrícola. Varios coches están estacionados bajo un cubierto. Sorprende uno de color negro de los años 50 que me había adelantado antes por la pista.


Al fondo "Cal Jaume Bruguérs" desde el "castell"
                               

"Bassa" de Cal Jaume Bruguers

Al llegar al enorme edificio, dudo sobre el camino a seguir. Llega otro coche y pregunto a una joven sobre  un determinado lugar. Ignora lo que le pregunto. Parece no conocer lugares próximos a este lugar...pero me oriento yo mismo.
Desde la masía, sigo el camino en suave descenso acompañado por las marcas del sendero GR. ¡Fantástico!... Pero no encuentro los restos fósiles de erizos de mar y caracoles que se citan en el libro.





El  otoño pinta con colores ocres, amarillos y rojizos, y el día acompaña con su luz para poder contemplarlos en toda su armonía.

 


"Auró" con tintes otoñales

"Auró"

Al final del sendero GR, encuentro alguna dificultad en seguir el camino. ¿Será hacia la izquierda o hacia la derecha?. El libro dice hacia la izquierda, pero...es hacia la derecha, por una subida de piso con muchos sedimentos de pizarra. Me oriento gracias al mapa del libro y a las líneas eléctricas...que cruzan varias veces el camino.
Las líneas eléctricas constituyen muchas veces una inestimable ayuda para localizar el camino, en mi caso hoy ha sido fundamental y así lo he aprendido. 


"La brújula eléctrica"

Sigo orientándome por los cables y la guia del itinerario.El camino planea y llega a una derruida masía, se trata de "el maset del Tort". El conjunto de edificaciones ha sucumbido bajo la devoradora hiedra y las enormes vegetaciones que inexorablemente van cubriendo todo. Las piedras y las carcomidas vigas de madera van cayendo con el transcurso del tiempo...



el maset del Tort

En este lugar me cruzo con un esforzado "biker". Ha aprovechado bien el día. Por mi parte continúo el camino y al poco comienzo a oír voces. Al ir acercándome por la pista, observo a varias personas que están recogiendo piñas de un enorme pino. Una de ellas, está subido a lo alto entre las ramas sin ningún tipo de precaución de seguridad y lanzando hacia el suelo estas piñas. Allí otro las recoge en un saco. Al saludarlos observo que no se trata de personas de nuestro país...
Al final recojo una piña del suelo y la guardo en mi mochila, seguro que a mis hijos les gustará comer piñones
Llego al punto mas alto de la "serralada" y me encuentro con un cruce y en el centro el enorme pino. Sigo ya que a los pocos metros encontramos una "alsina surera" al pie del camino. Son ejemplares solitarios y aislados. Cojo un trocito de la "escorsa".



El cruce de la sierra

Alsina surera



Pasos y mas pasos y un espléndido día acompañando esta ruta. En la cima y antes de iniciar el descenso me desvío del camino para subir a una providencial atalaya entre rocas repletas de líquenes y musgos. Admiro  Montserrat y a sus pies el hotel del Bruc. El lugar es prodigioso.



Montserrat en la distancia

Entre las rocas, musgos y líquenes con seta incluida

Desciendo por una pista magnífica y sombreada. Llego a otra sorprendente masía, "Cal Soteres", perdida e incomunicada en la cima de un montículo. Me acerco y exploro los alrededores de esta singular construcción.

Masía de Cal Soteres

Portalón de entrada

La fecha  de construcción



El testimonio gráfico habla por si sólo. ¿Cómo sería la vida en este lugar?, ...la primavera...el invierno. La desolación y el abandono son presa fácil del edificio...
Sigo el camino y me sorprende un árbol a un lado monstruosamente tejido por una coraza de ramificaciones. Habla por si mismo.




Hacia la "Font del Ferro"

Las indicaciones sobre vida animal que nos va indicando la guía de campo, son muy exactas. Observo troncos de árboles manchados de barro del camino. Efectivamente, los "senglars" aprovechan este barro para revolcarse y frotarse contra los troncos y así logran quitarse los posibles parásitos de los que son presa fácil.



El baño de barro del "porc senglar"

El camino sigue enormemente atractivo. De vez en cuando un fuerte olor de humedad asciende de un torrente próximo situado a mi derecha, invisible por estar cubierto de vegetación exuberante. Algo brilla en el sendero... me acerco y recojo una moneda de 1 euro. Algún "boletaire" la habrá perdido.




Me acerco hacia la "Font del Ferro". Unos enormes pinos de más de treinta metros guardan el lugar. Parece como si esas aguas ferruginosas dieran nuevos bríos a los árboles.  


Las enormes "pinasses"

Llego a la "Font del Ferro". Hay una visita de escolares y una clase práctica de orientación en la montaña. No hay duda, el guía es un experto conocedor de la zona y de la utilización de mapas. Tienen uno enorme extendido en el suelo y va explicando los métodos de orientación. Comenta algo sobre las líneas eléctricas que cruzan la montaña. ¡Tate!.

 

Escolares atendiendo las explicaciones en la Font

Bebo con la mano un poco de agua de la "font". Realmente tiene sabor ferruginoso. El agua proviene de una mina de la montaña cerrada por una reja de hierro. El lugar tiene un encanto especial. Hablo con la gente y me orientan para llegar sin dificultad a "Les coves del Pas" .                               

"La font del Ferro"
                                        .
La mina ferruginosa

Sigo la pista, al poco bifurca hacia abajo siguiendo el curso de otro riachuelo enmarañado de vegetación con olor a humedad y a otoño.
Al poco me encuentro con la última sorpresa del día: "Les coves del Pas" 
En la parte superior de la montaña, entre la fronda, unas enormes cavidades ocultan una naturaleza misteriosa y llena de incógnitas.
Estas cuevas han sido masacradas desafortunadamente por gentes ignorantes y sin ningún escrúpulo ni conocimiento. Lastimosamente, casi no quedan estalactitas ya que han sido arrancadas de la roca.

"Les coves del Pas"

Desde el interior


Tras subir por un empinadísimo y resbaladizo sendero, he logrado llegar hasta la cueva. Esta tiene varios puntos de entrada a través de pequeños agujeros a modo de gateras. Provisto de una linterna, me deslizo arrastrándome a través de uno de estos agujeros y voy penetrando al interior. Allí, muy nervioso por lo agoviante de las cavidades hago algunas fotografías con rapidez. La oscuridad es total salvo la tenue luz con la que me he provisto. El flash se impone a las tinieblas oscuras de la cavidad. Recorro algunas salas, pero los nervios acechan... y salgo otra vez al exterior...

Interior de una de las cavidades


Entro  por otro agujero de la roca arrastrándome nuevamente por el polvoriento suelo. La linterna va iluminando levemente... sigo, ...una pequeña galería, otra... estoy sólo... decido regresar de nuevo. De repente veo que me he equivocado de cavidad... por allí no hay salida... reflexiono, no debo asustarme... retrocedo y encuentro la salida... respiro... impresionante lugar.
El techo pétreo de "Les coves del Pas"

He leído el blog de un espeleólogo sobre esta cavidad. Parece ser que hay una gran sala de unos 100 metros cuadrados y unos descensos a través de un pozo de unos cinco metros. Dejo un enlace a dicha página para ver las fotos de sus expediciones.

http://espeleobloc.blogspot.com/2009/12/les-coves-de-castelloli.html
  
Son casi las cuatro de la tarde. Después de tantas emociones, ha llegado la hora de comer y como sabéis, una buena lata es el mejor remedio para este menester. En esta ocasión ha tocado el turno a las sardinas con tomate. A un lado del camino me siento plácidamente sobre  un tupido manto vegetal y voy haciendo acopio de energía. Mientras, entre las copas de los árboles, voy escuchando la multitud de pájaros del entorno.


Hoy, sardinas con tomate.

La ruta va llegando al final. Al ir descendiendo comienzo a escuchar el ruido de los coches que circulan por la autovía. Disfruto al máximo el entorno que poco a poco se va diluyendo como un sueño que termina y que se va perdiendo en la distancia...



A Castellolí...

Un indicador me acerca en pocos minutos al final de la ruta. Realmente me ha sorprendido, no esperaba encontrarme tantas emociones. Son casi las cinco de la tarde y he recorrido dieciséis kilómetros a cuál más interesante. 
Realmente la ruta es muy buena para hacerse también en BTT. Se la recomiendo encarecidamente a  Pep Ulldemolins, aventurero donde los hay. 
Y como dice el libro de la inseparable guía, abandono el lugar plenamente satisfecho después de una mañana tan intensa y provechosa.



"Clicar" para ver detalle de la ruta realizada.
                

17/10/10

EL MONTCLAR Y BIURE DE GAIÀ. Ruta de Senderisme.

"Son tres quarts i mig de vuit del matí quand arribem al punt d´inici de la nostra ruta... Encara és força fosc, pèro sembla que comença a clarejar una mica.
En aquestes hores tan màgiques del día, tot resta ben quiet. Només semblen bellugar suaument algunes boires que fumeigen de determinats punts del terreny. Enmig d´aquesta quietut corprenedora, i mig a les fosques, els ocells hi comencen a cantar a preu fet."
Así comienza la descripción de esta ruta, realizada por nuestros guías  Xavier Bayer y Cisco Guash del libro " Itineraris de natura pel Gaià, el Foix i L´Anoia ".


 Biure de Gaià, al matí, molt aviat...

 ... Y así comienza mi ruta el 11 de octubre de 2010. Del Montclar a Biure de Gaiá, la segunda ruta de senderismo programada.
Dejo nuevamente en cama a la señora y los niños y llego a mi destino, Biure de Gaiá  a eso de las 9 de la mañana.


Esglèsia de Biure de Gaià.

Es una mañana fresca, totalmente nublada, silenciosa. La naturaleza tarda en despertar, pero allí está, junto al escudo de la Iglesia. Un zumbido presuroso me alerta de que allí hay un enjambre de abejas, las guardianas del recinto. Se mueven presurosas alrededor de la abertura del muro.


Junto al escudo, el enjambre.


Las "guardianas de la Iglesia "

Comienza la excursión a lo largo de la callejuela solitaria. Sólo el ladrido lejano de algunos perros rompe el silencio de la mañana. El objetivo es el Montclar, altura 947 mt. y de allí, siguiendo la ruta circular, llegar de nuevo a Biure.


Al salir de la población se encuentra ya el pintoresco camino hacia la "Font de Biure". No tiene desperdicio. Frondoso, todo verde, húmedo... el riachuelo pasa justo por aquí.Y aquí l lado viven varios "anecs collverd". Tienen su casita junto al agua.


"Camí de la font"

La "font de Biure"

Varios "anecs collverd" viven cerca de la "Font".

A medida que me voy alejando por el camino rural que transcurre de Biure a Pontils, vemos empequeñecerse el impresionante y señorial castillo que se alza a lo alto de la  población.




A ambos lados del camino crecen multitud de diferentes plantas y arbustos con nombres la mayoría desconocidos para mí. El ambiente se respira plácido.


" Roser caní a la tardor.



¿Qué se siente a estas horas de este día nublado andando por esta ruta?. El olor a tierra mojada, el silencio lejano, la tremenda paz,  la vida, todo llena una inmensidad. 
Sólo se oye el trinar de los madrugadores pájaros que no adivinamos precisamente por su presencia. Los pasos del solitario excursionista me producen no sé que tipo de sensaciones. 
Llego a un desvío del camino.  Va a Les Piles y Guialmons. Sigo recto dirección a Pontils.
Un enorme "Menhir" se encuentra junto a la ruta y sorprende por su tamaño y situación.




¿Se trata de un menhir?

Sigo plácidamente la ruta en suave descenso. A ambos lados olorosos pinares y campos cubiertos por multitud de florecillas que dan encanto a este rincón otoñal.




El riachuelo, el llamado "torrent de Biure", nos sigue acompañando al lado del camino. En un momento dado, se cruza con el "torrent de Sant Miquel". Bajo por un camino para sacar esta fotografía desde su lecho.
Tres perdices levantan su vuelo junto al agua, en el momento que me acerco. Todo tiene su encanto.




 Vuelvo a la ruta y levanto la vista. Allá a lo lejos, las brumas matinales cubren el Montclar y de vez en cuando dejan entrever su cumbre. La imagen nos recuerda un remoto país, pero estamos en el nuestro.


El Montclar cubierto de la bruma matinal

Arbustos de diferentes tipos se encuentran junto al camino. Me es difícil identificar su tipología. Este de la foto, constituye un interrogante.




Llega el punto de dejar la dirección de Pontils y desciendo hacia el Torrent de Sant Miquel, que cruza el camino. Consigo cruzar con dificultad su cauce. A causa de las lluvias de los últimos días se halla bastante crecido. Aprovecho el abundante ramaje torcido de sus orillas. Aún yendo con extremada precaución, en el último momento, mi pié queda sumergido por un momento en el agua y levemente empapado, pero estoy ya al otro lado.




La ruta sigue un poco embarrada, pero mejora en intensidad. El olor sigue siendo una constante, y el murmullo del agua que transcurre a nuestro lado, nos acompañará aún un rato.




Decido parar a descansar y  aprovecho para desayunar. Me siento cerca del agua del arroyo, una zona rodeada de "pollancres i saücs" . Las primeras hojas del otoño han caído al suelo y forman un manto vegetal junto a las crecidas hierbas del margen de aprovecho para sentarme.
El torrent de Sant Miquel transcurre plácido en dirección al Montclar. El correr del agua con su sonido inconfundible se mezcla con el trinar de la multitud de espécimenes de pájaros que viven en el entorno.  




Sigo la ruta. Voy cruzándome con más arbustos repletos de bayas. El camino es muy plácido y bonito. Me voy acercando al Montclar que sigue cubierto de bruma.




El Montclar entre brumas



El tronco de un  árbol al lado del camino, se encuentra prácticamente cubierto de esta planta que tampoco sé identificar, pero que sorprende por su envoltura característica.




              
      


La pista por dónde discurre la ruta,  sorprende por la eclosión del suelo dando lugar a setas que se denominan " bolet  forner" por su característico color blanco parecido a la harina. El suelo está repleto de ellas. Surgen espontáneamente por todas partes.


"Bolet forner"

Hacia el bosque,  una nota de color a contraluz. Florece el "romer", el "bruc", y multitud de plantas arbustivas. Un pequeño paraiso.
Pero hoy sí, he podido ver con los prismáticos algunos pájaros entre las zarzas y los árboles. No sé si era alguna "mallerenga" pero creo que he identificado al "pit roig". Seguiré observando...
.



La temperatura ha aumentado. La chaqueta empieza a sobrar. El Montclar está más cerca. Entre sus peñas podemos ver, medio escondida, la silueta de su ermita. Seguimos adelante...
Encontramos una casa abandonada  a los pies de la montaña. Allí cerca, un centenario roble es testigo del transcurrir del tiempo...




Un encharcamiento del camino aprovechado por los "porcs senglars" para revolcarse. Se advierten sus huellas recientes.



Huellas de "porc senglar"

Llego por buena ruta. No me he equivocado. El indicador me señala la dirección. Aquí termina el camino y comienza el empinado sendero que concluirá en la cima del Montclar. Allá vamos...




El Montclar y la ermita de "Sant Miquel"

El pequeño sendero



La ermita junto a los restos del castillo, o mejor torre de vigía, se va acercando. El sendero es empinado pero fácil. De vez en cuando transcurre por pasillos arbóreos, cubiertos de exuberante vegetación.




El Montclar está formado de conglomerados. Desde lo alto, me recuerda una típica montaña que está en mente de todos. Desde aquí, la vista comienza a ser extraordinaria.


El Montclar, com Montserrat.

Finalmente, llego a la cima. Creí no encontrar a nadie pero me equivoco.Dos jóvenes han subido también por el otro lado y hemos coincidido al mismo tiempo en la cumbre. Hablamos un rato.
Sorprende encontrarnos con esta ermita,del siglo XI que se conserva en buen estado gracias a las  pequeñas restauraciones que se han ido haciendo.
El "castillo" , formaba parte de la llamada "Marca Hispánica" y es de la misma época  que la ermita. Está situado en este lugar tan estratégico para controlar estas tierras del "Alt Gaià" y prácticamente todas las tierras de la "Conca de Barberà". Se tienen referencias de él hacia 1013 cuando era posesión del linaje de los Sal.la.
Me pregunto ¿cómo se ha construido todo esto en un lugar tan inaccesible?.
 

Sant Miquel de Montclar

Vèrtex geodèsic del Montclar.

Llego por un sendero al otro extremo. Allí un vértice geográfico nos indica el punto más elevado de la montaña. La ermita, al fondo.
Después de las acostumbradas fotos de rigor, decido regresar y sentarme junto a la ermita.  De la mochila descargo los enseres habituales. Es hora de comer, y como bien se sabe, una buena lata de mejillones en escabeche y un crujiente trozo de pan, en tan característico enclave,  hacen las delicias de este que os relata la excursión.

Pan y lata de mejillones. Esto aprovecha.

La vista es fantástica. Con unos prismáticos hemos visto Montserrat a nuestra izquierda. Al otro lado el mar Mediterráneo. Frente a nosotros el "Puig Formigosa" y el "Montagut", a cuyos piés se ve lejana la ermita de Montagut. Será pronto un nuevo destino...
Al otro lado de la montaña,se ve a lo lejos Santa Coloma de Queralt, Aguiló, Savallá del Comtat,  Conesa,  Montblanc, etc, etc. La mirada se pierde y no decepciona.
Me acuerdo al ver "El Formigosa" de nuestro personaje Joan Senserric que vive allí en su casi derruida masía y al que denominé "El último habitante".
El que desee más información sobre este personaje, no puede perderse el capítulo de nuestro blog dedicado íntegramente a el.

Puig Formigosa y el Montagut

Son cerca de las tres de la tarde. Decido volver ya a Biure. Frente a mí, el sendero desciende hacia el otro lado de la montaña.

El sendero se pierde a lo lejos...
Sant Miquel de Montclar , solitario....

El descenso por la montaña discurre por un destrozado sendero y  por unas vertientes empinadísimas de alguna dificultad. Las piedras resbalan hacia abajo y el paso es algo complicado. En lontananza, al fondo de la montaña vemos ya el pueblo de Biure.Llegamos a un cruce donde el sendero se hace pista. Un indicador nos señala el camino a seguir. Nuestro destinoestá cada vez más cerca. Aprovecho los momentos del camino para disfrutar y respirar naturaleza.



Al llegar a Biure, me encuentro con la enorme puerta de hierro que cierra el paso al gran recinto del castillo. Realmente es muy bonito, y sorprende encontrar un edificio de estas características, tan bien conservado en un lugar cómo este. El enorme jardín está custodiado por una verja que lo rodea, y por dos enormes mastines blancos que, de lejos, parecen bastante inofensivos.




Castillo de Biure de Gaià

Una señora del lugar que ha salido a pasear su perro, que no ha parado de molestarme oliendo por todos lados, me informa que este castillo ahora es propiedad de un veterinario de Barcelona. Parece ser que este ya no ejerce su profesión y  se dedica plenamente a  restaurar las salas y dependéncias. Me dice también que cuando haya terminado este trabajo, va a realizar una visita y lo va a mostrar todos los vecinos del pueblo.
     
                       



Aquí finaliza la ruta. Me encantaría poder visitar las dependéncias del castillo. Es más, me encantaría vivir aquí, cerca del Montclar, para ir recorriendo estos lugares tan cercanos a Santa Coloma de Queralt, y que tanto me atraen. 
En Biure de Gaià, sería el conde de Franclips, o el barón de..., o no sé...
Bueno, termino. Hago una última foto a una característica veleta que me llama  la atención. Señala hacia algún lugar. Creo que me dirigiré hacia allí para una próxima excursión.
Tengo muchos caminos que recorrer. El tiempo transcurre rápido y no se detiene..
                                


Seguiré caminando...