28/1/26

VÍA VERDE DEL CARRILET II. DE GIRONA A SANT FELIU DE GUÍXOLS. Por QUART, LLAMBILLES, CASSÀ DE LA SELVA, LLAGOSTERA, FONT PICANT, STA. CRISTINA D´ARO, CASTELL D´ARO. Ruta de Senderismo.

Miercoles 28 de Enero de 2026.

GIRONA - LLAGOSTERA. (24 kms.). 
Por: Quart, Lambrilles, Cassà de la Selva.

Los primeros rayos de sol asoman tímidos en el horizonte de siluetadas montañas. Los contemplo desde la ventanilla, medio dormido en una ensoñación de pensamientos, mientras el tren recorre veloz el trayecto cuyo destino es la población de Girona.




A las 9 de la mañana me encuentro en el paseo donde se ubica la gran estación de tren. Comienzo a caminar siguiendo los primeros pasos de una ruta cuya primera parte realizo el pasado año. Se trata de la "Vía Verde del Carrilet I" que discurre desde la población de Olot hasta Girona. Dejo el enlace AQUÍ.
Siguiendo esta ansia de ver paisajes y horizontes, decido realizar la segunda parte de este itinerario que saliendo de Girona va hacia el mar, y cuyo destino final es Sant Feliu de Guíxols.





La "Ruta del Carrilet II" tiene 42 kilómetros de longitud, y avanza en suave pendiente desde Girona hasta Sant Feliu de Guíxols, alcanzando su punto más alto en el término municipal de Llagostera (149 m). Siguiendo el recorrido del antiguo tren de vía estrecha, permite conocer dos comarcas, el Gironès y Baix Empordà, desde la cuenca del Ter hasta el valle del Ridaura, pasando por la depresión de la Selva.




Este tren, conocido popularmente como el carrilet, que comenzó su andadura en 1892 y dejó de funcionar en 1969. Hoy su recorrido se ha transformado en un espacio ideal para el ocio, el deporte y el contacto con la naturaleza.
En la actualidad, esta vía verde fomenta el turismo sostenible y el respeto por el medio ambiente, ofreciendo una forma saludable y tranquila de descubrir la comarca del Gironès y el Baix Empordà. Sin duda, es un espacio que combina historia y naturaleza.




La pendiente es muy suave, ya que respeta el antiguo trazado ferroviario, por lo que resulta ideal para rutas largas sin gran esfuerzo físico. Pero tiene sus contras; al ser una ruta tan lineal, a lo largo de los kilómetros y la monotonía del desnivel los pies sufren más estrés que ir por senderos pedregosos.
En cuanto a la biodiversidad, el entorno alberga numerosas especies de flora y fauna mediterránea, como pinos, encinas y alcornoques y aves como el mirlo, la abubilla o el cernícalo.





Pasadas las 10 de la mañana e detengo para desayunar en una pequeña plazoleta provista de una fuente. Un lugar ideal para la pausa matutina.




Continúo por un trayecto completamente uniforme, cruzando sólidas construcciones que se encuentran al borde del camino.




 



Puente de hierro cruzando el río Onyar, y una foto posando como un señor para la pequeña posteridad de cada uno.





A ambos lados del sendero aparecen zonas de vegetación con pinos, matorrales y algunos campos que bordean toda esta zona. El suelo firme me facilita el recorrido, perfecto para caminar, pensar o simplemente disfrutar del paisaje. Mientras, el susurro áspero de los pasos se rompe por el canto de los pájaros o el sonido lejano de la vida agrícola y cotidiana del momento.








Mientras avanzo, se percibe el contraste entre naturaleza y entorno urbano. La población de Quart se intuye cerca, pero la vía verde actúa como un refugio tranquilo dentro del movimiento habitual. Algunos bancos y áreas abiertas permiten detenerse un momento, respirar hondo y observar el entorno. Entro en esta población por una calle muy idónea.






La estació del Carrilet de Quart aparece como un espacio sencillo y cargado de memoria. El edificio, de dimensiones modestas, conserva el aire funcional de las antiguas estaciones ferroviarias.





El modelo de una maqueta de locomotora utilizado durante todos aquellos años permanece como recuerdo inalterable en el exterior de la estación.






Continúo la ruta. El paisaje marca el ritmo del camino, tranquilo y acogedor.









Llego a la estación de Llambilles, que se alza discreta junto al camino como un testigo silencioso del pasado ferroviario de la zona. Es un edificio sencillo que refleja su antigua función al servicio de la población y de los viajeros.
Donde antes se oía el paso del tren, hoy solo se perciben los sonidos de la naturaleza y el caminar pausado de quienes recorren la Vía Verde.







Me detengo brevemente junto al camino para tomar un puñado de frutos secos que sin duda van a reforzar la energía de quién esto escribe.





La ruta cruza la població de Cassà de la Selva que se presenta como un pueblo tranquilo y acogedor, situado en el corazón del Gironès. Me desvío de la ruta para visitar algunas calles del pueblo y llegar a la plazoleta de la iglesia.






Regreso a la estación para continuar el camino. A un lado un mural con la locomotora del Carrilet.







A primeras horas de la tarde el ambiente refresca. Comienza a soplar un aire  que se vuelve cada vez más húmedo y frío. Sigo avanzando a las puertas de un indicador que me sitúa a 25 kms. del destino final.








No he comido, aunque "todavía no son las 5" (esto recuerda a alguien...). Comienzo a buscar un lugar adecuado ya que me estoy acercando al destino marcado para esta jornada. 
El camino pasa por pequeños bosquecillos de tranquilo y sosegado ambiente.





Me encuentro a 3 kms. de la población de Llagostera, punto intermedio de la ruta y lugar donde tengo previsto pasar la noche.







Al lado de un pequeño puente, un banco mancillado por el ambiente que lo rodea, sirve de lugar para hacer la pausa gastronómica.





Como puede observarse, me voy a zampar un Lunch Bowl de alubias rojas rehidratadas, arroz, maíz, calabacín, pimiento verde y arroz salvaje.
Además, como el hambre aprieta lo complemento con una lata de sardinas para darle el toque protéico y unas piezas de fruta. ¡Y me quedo como Dios!.








Permanezco contemplando el paisaje durante un rato. Supone un deleite para la vista y la mente.






Al acercarme a Llagostera, el paisaje se vuelve más abierto y se distinguen campos que rodean el municipio. A lo lejos, las primeras casas del pueblo, coronadas por la silueta del campanario. 
Llagostera nace alrededor de su castillo y todavía se pueden ver las murallas que protegen la villa. Es un pueblo acogedor, conocido por su tradición del corcho y por estar a medio camino entre el mar y la montaña. La Vía Verde no solo une pueblos, también acerca las personas a su historia, y Llagostera es un buen ejemplo de ello.








Cuando preparé la ruta me costó mucho encontrar un sitio para dormir. Hay algunos alojamientos rurales pero hay que alquilar toda la casa, una opción que, sin duda alguna, descarto. Por suerte me pasaron el contacto de la Sra. Dolors que alquila habitaciones tipo Airbnb prácticamente a pié de ruta. Habitación estupenda, con terraza y servicio, todo muy correcto y bien puesto. Dejo el teléfono para el que quiera pasar la noche con total comodidad y a un precio asequible. Tel. 646260299.






Jueves 29 de Enero de 2026.

LLAGOSTERA - SANT FELIU DE GUÍXOLS. (19 kms.)
Por: Estación Font Picant, Sta. Cristina d´Aro, Castell d´Aro.


La mañana ha amanecido fría e invernal, y después de un buen desayuno en un bar próximo a la misma estación de Llagostera comienzo la ruta. 
Atravieso toda la población. Hay un mercadillo en un tramo de este recorrido y al final un gran supermercado donde compro algo de comida y fruta. Más peso para la mochila, aunque en esta ocasión lo estoy llevando muy bien.






La ruta cruza un bosquecillo de grandes eucaliptus a ambos lados del camino.






Más adelante y a la izquierda del camino encuentro una pequeña edificación. Es la caseta de la guarda del Pas de Panedes, una pequeña construcción de piedra que recuerda el tiempo de un ferrocarril que marcaba el ritmo de esta comarca.
Hasta hace poco, la caseta estaba en ruinas, sin techo ni uso activo, pero ahora se está rehabilitando para no se sabe que uso. Hablo con los trabajadores que se encuentran reparando el tejado y me cuentan que el Ayuntamiento lo hace con fondos procedentes de la UE.






El trazado de la Vía Verde no deja de sorprenderme. Las cosas se ven distintas dependiendo de la velocidad a la que vayamos. El caminar permite una visión mucho mas concreta de la realidad, y esto permite apreciar detalles que, por ejemplo en btt, pasarían inadvertidos.









Más adelante llego a otra edificación que resultará ser ciertamente emblemática. Es el Apeadero de la Font Picant – Bell Lloc).
Hoy en día el edificio está rehabilitado y funciona principalmente como restaurante
El apeadero se construye para dar servicio al antiguo balneario de la zona, aprovechando las aguas carbonatadas (picantes) de un manantial cercano.




En uno de los paneles informativos que hay en este lugar, hay algunas fotos muy descriptivas de aquellos años en los que el tren era el protagonista de este trayecto.








El lugar es clave para ciclistas y senderistas que recorren la ruta; lo aprovecho para sentarme un rato a descansar y tomar un yogurt con un buen puñado de frutos secos. ¡Delicioso!.
Hacia las 12 y media continúo la ruta.






Por la Vía Verde llego a Santa Cristina d’Aro, un pueblo pequeño y acogedor. El entorno se extiende por un gran número de casas que en verano deben estar a rebosar, pero ahora mantiene un ambiente tranquilo y relajado. El edificio de la estación recuerda una época y se ha convertido en un lugar de paso para ciclistas y caminantes.







Siguiente punto importante de la ruta, Castell d´Aro. Me detengo para curiosear el lugar, y aunque ya no llegan trenes, la estación sigue siendo un símbolo del pasado y un lugar que une la historia con el presente del pueblo.






Aquí me encuentro con la exposición de una de las locomotoras del famoso Carrilet.










Quedan un par de kilómetros para llegar al final del trayecto. Es una lástima pero la pequeña aventurilla va terminando.





La Vía Verde del Carrilet llega a su tramo final. El paisaje se vuelve más abierto y después de muchos kilómetros entre campos, pueblos y bosques, el aire empieza a oler a mar. El camino se acerca a la población costera de Sant Feliu de Guíxols.





A las 15h de la tarde concluye la ruta en una pequeña plazoleta con fuente incluida en la parte alta de esta población. Y lo hace casi repentinamente, con sencillez y una cierta sobriedad. Es el km, 0 de la Vía Verde.







Desde este lugar desciendo hacia el centro de Sant Feliu de Guíxols, donde se pueden admirar sus casas, su puerto y su paseo marítimo ahora desierto por lo nublado y ventoso del momento. Llegar allí por la Vía Verde produce una sensación especial, como si el camino te llevara poco a poco hasta el mar. Es un final perfecto para una ruta llena de historia y naturaleza.







Voy en dirección a la estación de autobuses para regresar a Barcelona pasando al lado de una gran edificación.
Se trata de un monasterio benedictino fortificado y construido en el siglo X bajo la advocación del mártir Sant Feliu el Africano, al parecer sobre estructuras de época romana. La soberbia construcción se ha ido modificando y transformando a lo largo de los siglos.
El conjunto monumental del monasterio acoge actualmente la sede principal del Museo de Historia.





El autobús sale a la 16:30. Me da tiempo a comer algo en un pequeño parque junto a la estación. Lo único que me queda.





Poco antes de la salida, se produce una inspección antidroga en el maletero de uno de los autobuses que tienen parada allí. Al parecer, el día anterior ya pillaron a un traficante. 
Un perro de la policía, después de husmear el maletero, se pone en alerta. Registran la maleta de una chica inglesa que viaja en aquel autobús, y en efecto, el perro no se ha equivocado.






A las 16:40 llega el autobús con destino a Barcelona. Me acomodo en uno de los asientos mientras observo por la ventanilla como siguen registrando a la traficante. ¡Au revoir!.

Dejo aquí el trak de la ruta de 42 kms. aprox, sin contar visitas y desvíos a las poblaciones de paso:

es.wikiloc.com/rutas-senderismo/via-verde-del-carrilet-ii-girona-sant-feliu-de-guixols-250240096


Ruta realizada.

Para concluir, una filmación del famoso tren que a buen seguro sorprenderá al lector del blog que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí:




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