23/10/10

RODAJE DOCUMENTAL. JOAN SENSERRIC, L´ÚLTIM HABITANT.

Miércoles 20 de octubre de 2010. Ha llegado el momento, vuelvo... o mejor, volvemos. Nuestro entrañable personaje Joan Senserric Sendra nos espera. Él se quedó allí, en su aislada masía semi derruida, sin luz, con escasos elementos de subsistencia, y en la distancia de cualquier lugar... 
Y allí regresamos para rodar un documental sobre su olvidada existéncia.
Aquella mañana era soleada, tranquila. El aire no movía apenas, y se respiraba una atmósfera limpia, saludable, luminosa.
Decidimos desayunar por el camino antes de llegar a Esblada, la primera etapa de nuestro recorrido, y para esto, hicimos una pausa en el área de servicio de Miralles. Allí junto a la gasolinera, en un bar acogedor  y decente, pedimos nuestro desayuno. Bocata de tortilla y tostada con fuet. Sentados al lado de una luminosa ventana adornada con varios tiestos de flores, nos sirvieron el desayuno. Detrás nuestro, en otra mesa, un hombre de edad sobre los 60 años, devoraba un periódico deportivo situado sobre la mesa al tiempo que se aislaba del mundo exterior mediante unos auriculares de tamaño mediano.
De repente comienzan a dispararse de su garganta todo un estruendo de ruidos, toses, gargarismos... mucosidades que entran y salen a veces al exterior y otras que se quedan dentro, para aflorar quizá en otro momento, en fin, todo un repertorio de lo mas variado con unos temas vocales dignos de los mejores tenores en composición respiratoria.
El estruendo llega al máximo. La tos cavernosa, le recordó a mi compañero una gruta habitada por criaturas del averno.
¡ El no va más !. Saca un enorme puro que en un momento comienza a humear y el individuo como si nada le importara, sigue su lectura deportiva.
Decido abandonar la mesa ya que en este momento ya no se que tipo de bocadillo estoy comiendo. Me dirijo a la barra y hablo con el amable dueño del bar que se sorprende tanto cómo nosotros. Menos mal que la próxima ley "antihumo" está al caer, y estos personajes van a desaparecer.
Y sigue "comiendose" el periódico ajeno al otro mundo que no es el suyo.
Bueno, nos vamos. En el fondo hemos comido bien, vemos las cosas mucho mejor.

Llegamos a Esblada y dejamos el coche en la única plazoleta que está delante de la iglesia y la vivienda restaurante que ya he comentado en otra ocasión.
Cargamos las pesadas mochilas llenas de comida para Joan, la cámara,  el trípode, y comenzamos a caminar por una pista que en algunos sítios está llena de barro a causa de las lluvias de los últimos días, y que nos acercará al cabo de hora y media, a la masía de Joan Senserric. (Ver capítulo "Joan Senserric, el último habitante" en este mismo blog, publicado en septiembre de 2010).
El día es magnífico, luminoso, la ruta fantástica. Nos cruzamos con algunos "boletaires". Dicen no encontrar muchas setas, pero llevan las cestas bastante llenas. Los vamos saludando e intercambiamos algunas palabras.
Al alejarnos comenzamos a percibir ya la soledad del bosque. Llegamos a las ruinas del despoblado de Albereda. El lugar sorprende, se respira el abandono y la soledad, el olvido...


Ante el árbol tenebroso de Albereda

El  compañero de aventuras. Al fondo las ruinas de Albereda
                                                        
Seguimos adelante. El material se lleva cada vez con mayor dificultad. Empezamos a sufrir el peso de las varios botes de garbanzos, alubias, albóndigas, fabadas, y frutas como manzanas y plátanos que llevamos a nuestro entrañable personaje. Una pregunta me va inquietando. ¿Seguirá en el mismo lugar?. Han pasado ya dos meses desde que lo descubrí en aquella excursión en BTT. ( Ver capítulo Ruta BTT  "Esblada a Puig Formigosa", de septiembre 2010). 
Hemos llegado finalmente y sí, allí está... se acerca a nosotros rodeado de sus inseparables perros, y al hablar con él de nuevo, recuerda aquella otra ocasión en que nos conocimos.

Joan Senserric. El reencuentro.
                                       
                                       

Tras conversar unos instantes, descargamos el aprovisionamiento alimenticio para Joan. Parece que ha tenido suerte. Hace un par de días su primo de Oliana le ha repuesto de la escasez de víveres. Nosotros hemos ayudado a llenar la despensa.
Le hablamos de nuestro proyecto. Le parece bien, hemos tenido suerte.


Un momento del descanso ante la mesa.
                           
Después de preparar nuestra nueva y flamante cámara Sony XHDcam, adquirida pocas semanas antes, comenzamos una improvisada entrevista, queremos que nos cuente sus vivencias desde la infancia... pero bien poco podemos sacar. Lo seguimos intentando.

¡ Estrenamos !.Planos de situación.
                          
Joan y el "cameraman" ante el corral de las cabras
           
Grabamos interiores del corral. Está apuntalado con dos soportales de hierro para que no se hunda el techo. Una parte de este, ya ha cedido a los embates del tiempo y se han derrumbado algunas vigas del techo.
Volvemos al exterior y filmamos planos de la masía.
               


A Joan Senserric no le da miedo la cámara y se comporta como una persona acostumbrada a ella. Solamente sus avanzadas cataratas le impiden ver correctamente. Nos comenta lo bien que se está en aquel lugar. Y sí, realmente nos encontramos bien allí, tranquilos, alejados del mundo, de la gente...
De vez en cuando, los perros nos alertan con sus ladridos y movimientos de que alguien se encuentra por los alrededores. Vemos a lo lejos alguna persona. Sin duda alguna, hay algunos "boletaires".



Descansando en el prado cercano.
                        


Decidimos rodar en la fuente cercana, y allí nos dirigimos,con la cámara filmando el seguimiento a Joan rodeados de los numerosos perros que le acompañan siempre.

Joan Senserric, sentado junto a la fuente.

Aquellos planos de recurso que siempre hacen falta.











Regresamos al la masía y decidimos comer , ¡ como no! al lado del corral donde Joan disfruta de una mesa y un par de sillas que alguien le regaló unos días antes. Allí bajo el cálido sol, nos ofrece vino de una enorme botella. Mi compañero no lo duda. Su expresiva frase proviene de una popular novela de aventuras: "Allá dónde fueres, haz lo que vieres, amigo Sancho...". Y lo hizo..., aunque a mí el vino no...


Es  hora de comer. Un alto en el rodaje

Los bocatas fueron variados, lata de atún con tomate picantón para mí, de salmón para el Sr. cámara, y de mortadela para Joan. A veces las patas de las sillas se hundían en el blando suelo formado por  un variado surtido de materia proveniente de las cabras. Me sonreía de ver la situación, increible... Pero había hambre y como repetía nuestro personaje, se estaba bien allí.Los perros no paraban de importunar intentando llevarse cualquier pedazo de pan a su boca. Las avispas también revolotean inoportunas a nuestro lado.




Finalmente, ambos se obsequiaron con un nuevo trago de vino blanco directo del botellón, y la comida culminó con algunas piezas de fruta cuyas pieles ayudaron a sembrar el suelo.
Reanudamos la filmación y el corralito de conejos, fue el siguiente escenario. Sólo tiene enjaulado a uno grande y otros dos de pequeños en otra jaula.
La puerta de entrada al mismo, es un viejo somier de muelles y un trapo roído.


Entrada al corral de conejos.


        


Son casi las seis de la tarde. Joan esta ya cansado. Nos comenta que nos queda aún un buen rato para llegar a casa y que pronto va a oscurecer. Para la próxima vez que vayamos a verle, nos indica una nueva ruta mucho mas próxima. Seguiremos sus indicaciones.


Joan Senserric y sus fieles acompañantes.
                              
Nos vamos. Por fin, con poco  peso. 
Ha llegado la hora de regresar. La frase "Jo no vull arrivar fosc", comienza a inquietarnos. Deshacemos el camino y realmente, nos vamos entreteniendo demasiado a causa del hermoso paisaje que nos ofrece variados planos que aprovechamos para filmar. Nos deleitamos y vivimos cada instante, cada reflejo, cada color de una otoñal  naturaleza cuyo día va terminando.

Aprovechamospara filmar. No queremos llegar al anochecer
                           
Inevitablemente va anocheciendo.Vemos la luna llena ya detrás de los árboles levantarse majestuosa. Aprovechamos para un último plano. Estamos ya muy cerca de nuestro destino, y finalmente, llegamos a Esblada.
Nuestra primera jornada de filmación ha concluido. Habrá que esperar al crudo invierno para regresar con nuestro personaje, para intentar penetrar al "misterioso" interior de su morada.


La última foto llegando al destino. ...Volveremos.












Y aquí está el trailer del documental que se ha hecho de este personaje:

L´ÚLTIM HABITANT. Trailer. from OCHO Y MEDIO PRODUCCIONES on Vimeo.


Y al final aquí tenemos el documental integro en el que podemos darnos cuenta de esta extraña realidad.






17/10/10

EL MONTCLAR Y BIURE DE GAIÀ. Ruta de Senderisme.

"Son tres quarts i mig de vuit del matí quand arribem al punt d´inici de la nostra ruta... Encara és força fosc, pèro sembla que comença a clarejar una mica.
En aquestes hores tan màgiques del día, tot resta ben quiet. Només semblen bellugar suaument algunes boires que fumeigen de determinats punts del terreny. Enmig d´aquesta quietut corprenedora, i mig a les fosques, els ocells hi comencen a cantar a preu fet."
Así comienza la descripción de esta ruta, realizada por nuestros guías  Xavier Bayer y Cisco Guash del libro " Itineraris de natura pel Gaià, el Foix i L´Anoia ".


 Biure de Gaià, al matí, molt aviat...

 ... Y así comienza mi ruta el 11 de octubre de 2010. Del Montclar a Biure de Gaiá, la segunda ruta de senderismo programada.
Dejo nuevamente en cama a la señora y los niños y llego a mi destino, Biure de Gaiá  a eso de las 9 de la mañana.


Esglèsia de Biure de Gaià.

Es una mañana fresca, totalmente nublada, silenciosa. La naturaleza tarda en despertar, pero allí está, junto al escudo de la Iglesia. Un zumbido presuroso me alerta de que allí hay un enjambre de abejas, las guardianas del recinto. Se mueven presurosas alrededor de la abertura del muro.


Junto al escudo, el enjambre.


Las "guardianas de la Iglesia "

Comienza la excursión a lo largo de la callejuela solitaria. Sólo el ladrido lejano de algunos perros rompe el silencio de la mañana. El objetivo es el Montclar, altura 947 mt. y de allí, siguiendo la ruta circular, llegar de nuevo a Biure.


Al salir de la población se encuentra ya el pintoresco camino hacia la "Font de Biure". No tiene desperdicio. Frondoso, todo verde, húmedo... el riachuelo pasa justo por aquí.Y aquí l lado viven varios "anecs collverd". Tienen su casita junto al agua.


"Camí de la font"

La "font de Biure"

Varios "anecs collverd" viven cerca de la "Font".

A medida que me voy alejando por el camino rural que transcurre de Biure a Pontils, vemos empequeñecerse el impresionante y señorial castillo que se alza a lo alto de la  población.




A ambos lados del camino crecen multitud de diferentes plantas y arbustos con nombres la mayoría desconocidos para mí. El ambiente se respira plácido.


" Roser caní a la tardor.



¿Qué se siente a estas horas de este día nublado andando por esta ruta?. El olor a tierra mojada, el silencio lejano, la tremenda paz,  la vida, todo llena una inmensidad. 
Sólo se oye el trinar de los madrugadores pájaros que no adivinamos precisamente por su presencia. Los pasos del solitario excursionista me producen no sé que tipo de sensaciones. 
Llego a un desvío del camino.  Va a Les Piles y Guialmons. Sigo recto dirección a Pontils.
Un enorme "Menhir" se encuentra junto a la ruta y sorprende por su tamaño y situación.




¿Se trata de un menhir?

Sigo plácidamente la ruta en suave descenso. A ambos lados olorosos pinares y campos cubiertos por multitud de florecillas que dan encanto a este rincón otoñal.




El riachuelo, el llamado "torrent de Biure", nos sigue acompañando al lado del camino. En un momento dado, se cruza con el "torrent de Sant Miquel". Bajo por un camino para sacar esta fotografía desde su lecho.
Tres perdices levantan su vuelo junto al agua, en el momento que me acerco. Todo tiene su encanto.




 Vuelvo a la ruta y levanto la vista. Allá a lo lejos, las brumas matinales cubren el Montclar y de vez en cuando dejan entrever su cumbre. La imagen nos recuerda un remoto país, pero estamos en el nuestro.


El Montclar cubierto de la bruma matinal

Arbustos de diferentes tipos se encuentran junto al camino. Me es difícil identificar su tipología. Este de la foto, constituye un interrogante.




Llega el punto de dejar la dirección de Pontils y desciendo hacia el Torrent de Sant Miquel, que cruza el camino. Consigo cruzar con dificultad su cauce. A causa de las lluvias de los últimos días se halla bastante crecido. Aprovecho el abundante ramaje torcido de sus orillas. Aún yendo con extremada precaución, en el último momento, mi pié queda sumergido por un momento en el agua y levemente empapado, pero estoy ya al otro lado.




La ruta sigue un poco embarrada, pero mejora en intensidad. El olor sigue siendo una constante, y el murmullo del agua que transcurre a nuestro lado, nos acompañará aún un rato.




Decido parar a descansar y  aprovecho para desayunar. Me siento cerca del agua del arroyo, una zona rodeada de "pollancres i saücs" . Las primeras hojas del otoño han caído al suelo y forman un manto vegetal junto a las crecidas hierbas del margen de aprovecho para sentarme.
El torrent de Sant Miquel transcurre plácido en dirección al Montclar. El correr del agua con su sonido inconfundible se mezcla con el trinar de la multitud de espécimenes de pájaros que viven en el entorno.  




Sigo la ruta. Voy cruzándome con más arbustos repletos de bayas. El camino es muy plácido y bonito. Me voy acercando al Montclar que sigue cubierto de bruma.




El Montclar entre brumas



El tronco de un  árbol al lado del camino, se encuentra prácticamente cubierto de esta planta que tampoco sé identificar, pero que sorprende por su envoltura característica.




              
      


La pista por dónde discurre la ruta,  sorprende por la eclosión del suelo dando lugar a setas que se denominan " bolet  forner" por su característico color blanco parecido a la harina. El suelo está repleto de ellas. Surgen espontáneamente por todas partes.


"Bolet forner"

Hacia el bosque,  una nota de color a contraluz. Florece el "romer", el "bruc", y multitud de plantas arbustivas. Un pequeño paraiso.
Pero hoy sí, he podido ver con los prismáticos algunos pájaros entre las zarzas y los árboles. No sé si era alguna "mallerenga" pero creo que he identificado al "pit roig". Seguiré observando...
.



La temperatura ha aumentado. La chaqueta empieza a sobrar. El Montclar está más cerca. Entre sus peñas podemos ver, medio escondida, la silueta de su ermita. Seguimos adelante...
Encontramos una casa abandonada  a los pies de la montaña. Allí cerca, un centenario roble es testigo del transcurrir del tiempo...




Un encharcamiento del camino aprovechado por los "porcs senglars" para revolcarse. Se advierten sus huellas recientes.



Huellas de "porc senglar"

Llego por buena ruta. No me he equivocado. El indicador me señala la dirección. Aquí termina el camino y comienza el empinado sendero que concluirá en la cima del Montclar. Allá vamos...




El Montclar y la ermita de "Sant Miquel"

El pequeño sendero



La ermita junto a los restos del castillo, o mejor torre de vigía, se va acercando. El sendero es empinado pero fácil. De vez en cuando transcurre por pasillos arbóreos, cubiertos de exuberante vegetación.




El Montclar está formado de conglomerados. Desde lo alto, me recuerda una típica montaña que está en mente de todos. Desde aquí, la vista comienza a ser extraordinaria.


El Montclar, com Montserrat.

Finalmente, llego a la cima. Creí no encontrar a nadie pero me equivoco.Dos jóvenes han subido también por el otro lado y hemos coincidido al mismo tiempo en la cumbre. Hablamos un rato.
Sorprende encontrarnos con esta ermita,del siglo XI que se conserva en buen estado gracias a las  pequeñas restauraciones que se han ido haciendo.
El "castillo" , formaba parte de la llamada "Marca Hispánica" y es de la misma época  que la ermita. Está situado en este lugar tan estratégico para controlar estas tierras del "Alt Gaià" y prácticamente todas las tierras de la "Conca de Barberà". Se tienen referencias de él hacia 1013 cuando era posesión del linaje de los Sal.la.
Me pregunto ¿cómo se ha construido todo esto en un lugar tan inaccesible?.
 

Sant Miquel de Montclar

Vèrtex geodèsic del Montclar.

Llego por un sendero al otro extremo. Allí un vértice geográfico nos indica el punto más elevado de la montaña. La ermita, al fondo.
Después de las acostumbradas fotos de rigor, decido regresar y sentarme junto a la ermita.  De la mochila descargo los enseres habituales. Es hora de comer, y como bien se sabe, una buena lata de mejillones en escabeche y un crujiente trozo de pan, en tan característico enclave,  hacen las delicias de este que os relata la excursión.

Pan y lata de mejillones. Esto aprovecha.

La vista es fantástica. Con unos prismáticos hemos visto Montserrat a nuestra izquierda. Al otro lado el mar Mediterráneo. Frente a nosotros el "Puig Formigosa" y el "Montagut", a cuyos piés se ve lejana la ermita de Montagut. Será pronto un nuevo destino...
Al otro lado de la montaña,se ve a lo lejos Santa Coloma de Queralt, Aguiló, Savallá del Comtat,  Conesa,  Montblanc, etc, etc. La mirada se pierde y no decepciona.
Me acuerdo al ver "El Formigosa" de nuestro personaje Joan Senserric que vive allí en su casi derruida masía y al que denominé "El último habitante".
El que desee más información sobre este personaje, no puede perderse el capítulo de nuestro blog dedicado íntegramente a el.

Puig Formigosa y el Montagut

Son cerca de las tres de la tarde. Decido volver ya a Biure. Frente a mí, el sendero desciende hacia el otro lado de la montaña.

El sendero se pierde a lo lejos...
Sant Miquel de Montclar , solitario....

El descenso por la montaña discurre por un destrozado sendero y  por unas vertientes empinadísimas de alguna dificultad. Las piedras resbalan hacia abajo y el paso es algo complicado. En lontananza, al fondo de la montaña vemos ya el pueblo de Biure.Llegamos a un cruce donde el sendero se hace pista. Un indicador nos señala el camino a seguir. Nuestro destinoestá cada vez más cerca. Aprovecho los momentos del camino para disfrutar y respirar naturaleza.



Al llegar a Biure, me encuentro con la enorme puerta de hierro que cierra el paso al gran recinto del castillo. Realmente es muy bonito, y sorprende encontrar un edificio de estas características, tan bien conservado en un lugar cómo este. El enorme jardín está custodiado por una verja que lo rodea, y por dos enormes mastines blancos que, de lejos, parecen bastante inofensivos.




Castillo de Biure de Gaià

Una señora del lugar que ha salido a pasear su perro, que no ha parado de molestarme oliendo por todos lados, me informa que este castillo ahora es propiedad de un veterinario de Barcelona. Parece ser que este ya no ejerce su profesión y  se dedica plenamente a  restaurar las salas y dependéncias. Me dice también que cuando haya terminado este trabajo, va a realizar una visita y lo va a mostrar todos los vecinos del pueblo.
     
                       



Aquí finaliza la ruta. Me encantaría poder visitar las dependéncias del castillo. Es más, me encantaría vivir aquí, cerca del Montclar, para ir recorriendo estos lugares tan cercanos a Santa Coloma de Queralt, y que tanto me atraen. 
En Biure de Gaià, sería el conde de Franclips, o el barón de..., o no sé...
Bueno, termino. Hago una última foto a una característica veleta que me llama  la atención. Señala hacia algún lugar. Creo que me dirigiré hacia allí para una próxima excursión.
Tengo muchos caminos que recorrer. El tiempo transcurre rápido y no se detiene..
                                


Seguiré caminando...