6/10/18

Pels volts de CLARIANA. Por MAS PAU, ALBARELLS, SERRA D´ALBARELLS, CANTERA, LES ALZINETES o donde el homínido se convierte en perro. Ruta de Senderismo.


Desde el pequeño pueblo de Argençola en la comarca de l´Anoia, hay unos cinco kms. de polvorienta pista de tierra, hasta llegar a las pocas casas que conforman el núcleo de Clariana.
Este tramo resulta largo y fatigoso para mi coche acostumbrado a circular por otro tipo de calzadas.
Hacia las diez de la mañana, y tras dejarlo al amparo de la masía de Cal Flanxo, comienzo la ruta que me he marcado.





Hace ya algún tiempo realicé un invernal trayecto por estos lares que dejo AQUÏ documentado a la espera que el avezado lector haga un "clic" sobre dicho adverbio.
Pero hoy no es un día frío sino al contrario. Recién traspasadas las puertas otoñales aún perdura el calor de un verano que ya está dando los últimos suspiros.






Después de un suave ascenso, el itinerario sigue en dirección a las casas de Albarells.






Allá a lo lejos, sobre un montículo, puede verse la masía de Cal Palau sucumbiendo inexorable bajo el paso de los años, inclinada como herida de muerte, devastada y ruinosa por el abandono de sus últimos habitantes.








A cada día transcurrido, las estructuras de lo que antaño fue un gran habitáculo, van derrumbándose al amparo de las inclemencias del tiempo, dejando al descubierto la vergonzosa soledad de la construcción. Ya nadie la va a salvar del olvido.





Un poco más adelante, pueden verse otras edificaciones que también languidecen ruinosas cercanas al camino por donde transcurre el itinerario.






Los campos están a la espera de aquella lluvia otoñal que les saque de su larga sequía. Unas nubes crecen en el horizonte pero con muy pocas probabilidades de aguacero.






Hasta mi sensitivo olfato, llegan aureolas que trae el viento, provenientes de los campos abonados recientemente con purines, y no resulta que digamos, demasiado agradable. 








El camino transcurre junto a la casa de Cal Magí Serrano ...






... y al llegar al "coll de Béllic", hay que decantarse en dirección al pequeño pueblo de Albarells.






Poco después, en lontananza, aparecen las edificaciones que forman el pequeñísimo núcleo de Albarells. Si se observa con atención, puede verse la silueta inconfundible de la iglesia algo alejada del resto de las construcciones.






Al acercarme, son cuatro casas mal contadas y algunas en estado ruinoso, todo envuelto en un aire de abandono y soledad.








Llama la atención este inmenso caserón, sin duda fiel a un pasado ciertamente ostentoso dentro de la vida rural de otros tiempos.





Un acceso asolado al edificio, permite observar una serie de arcadas de pretendida sobriedad religiosa que hace pensar en una pequeña capilla para el culto. 








Un pequeño camino me lleva hasta la iglesia de Albarells, siendo este uno de los elementos arquitectónicos más característicos del lugar.






Un pequeño sendero abandonado rodea el edificio. Hay que pasar entre las piedras caídas y las hierbas para llegar ante su portalón abierto a las inclemencias del tiempo.








El interior, completamente en ruinas tiene un aire de eterna tristeza donde ni los pájaros construyen nidos al amparo de sus rincones. Al fondo del presbiterio, el techo ha cedido y se ha derrumbado sobre el altar mayor.






El tiempo parece detenido en medio del silencio. Nadie escapa a la sensación que transmite un lugar como este, tristemente abandonado y olvidado por el despoblamiento generacional.
Y aquí estoy, contemplando la agonía de una edificación que al parecer, ya existía desde el siglo XI y que se reconstruye hacia 1590









Abandono el lugar algo consternado y continúo la ruta un poco campo a través y bordeando algunos campos de labor. Junto a uno de ellos se encuentra una roca que a buen seguro sirvió de recaudo para protegerse en caso de necesidad.








No he comentado nada sobre el desayuno y es que todavía no había llegado el momento. Pero ahora son más de las doce del mediodía y toca ese pequeño receso que tanto gusta al senderista.
Obviaré palabrería superflua para describir tan interesante momento.








Satisfechas las necesidades, continúo por caminos tan solitarios que, ni por asomo, frecuentan las almas olvidadas del purgatorio.








Grandes setas de aspecto globular, crecen en el borde del camino extendiéndose por doquier. 
El lugar por donde sigue el itinerario tiene un singular nombre: "l´obaga de l´esquirol".










Heme ahí, senderista solitario, buscando aquello que se perdió en el fondo de la mente, buscando aquellas sensaciones que deparan agradables momentos en el recorrido de cualquier ruta que se tenga interés en realizar.







Desde aquí puede verse una explotación ganadera y la masía que está a su mandato, y nunca mejor dicho. Se trata de la masía de El Palau. Cercana cruza la A2.






Me adentro ahora en un sendero que cada vez va a ser más dificultoso de seguir. Más abajo puede verse una explotación de apicultura que impone cierto respeto.






El trazo del sendero se va adentrando con dificultad por entre los árboles al estar muy poco hollado. En muchas ocasiones hay que ir separando la maraña de ramas arbustivas que se cruzan dificultando enormemente el paso.
Aquí encuentro una barraca de piedra con la techumbre derrumbada.





Las dificultades aumentan, y empieza a hacerse un poco agobiante ir abriéndome paso. La vegetación es cada vez más espesa, con algún árbol caído en medio del sendero, que en algunas ocasiones, desaparece entre los espinos y los arbustos. A veces es menester pasar bien agachado para sortear las dificultades.








Finalmente llego a lo alto de la loma. Aquí se abre un horizonte sorprendente y desafiante ya que me encuentro en una explotación a cielo abierto donde al parecer se extraen yesos y cuarzos con sus variantes.
Ignoro si la cantera sigue funcionando...








Siguen las dificultades para salir del lugar. Ahora se impone un descenso en toda regla al que hay que poner toda la habilidad, la destreza y la atención. Aparte de bajar de lado, hay que detenerse a cada paso para afianzarse en la tierra que se desmenuza resbaladiza bajo la mínima presión que se ejerzo.
Una vez he llegado abajo, descubro que me encuentro en medio de un paisaje apocalíptico. 








La ruta sigue ahora por caminos completamente cubiertos de polvo a causa de esta explotación. 
Y sigo por una ancha pista que a esta hora está muy poco frecuentada. Más adelante, paso al lado de un camino donde se descubre al fondo y a unos 50 mts. una pequeña ermita.
Decido acercarme y hacer un alto para tomar unos frutos secos.



Ermita de "les Alzinetes".

Y estando aquí de reposo, llega un coche agrícola. Se detiene y baja un hombre de aspecto agresivo que se acerca con imprecaciones de todo tipo, con afrentas y con insultos, viniendo a decir que estoy en su propiedad. Sin haberme dado cuenta de ello, me disculpo sorprendido, pero siguen los indultos y las amenazas. Pronto, aquel individuo ya se ha convertido en perro rabioso que comienza a manar bilis por los ojos y las orejas, mientras vomita porquería por su boca. Defiendo mi honor pero inútilmente ya que no es posible razonar con un loco rabioso que ha conseguido atragantarme las avellanas.
Me levanto, para salir de "su" camino y sigo escuchando encolerizado sus gritos y amenazas mientras me sigue a corta distancia. De vez en cuando me detengo, le increpo y miro fijamente sus azulados ojos, a lo cual responde con más desvaríos de psicópata. El abyecto personaje me hace recordar los trágicos sucesos de Puerto Hurraco.
Una vez en la pista principal, le suelto por fin mi particular rosario, que prolongo y extiendo a medida que se va alejando. Ya no le doy opción a replicar.







Mientras sigo hacia el final de la ruta, voy pensando en el tipo de personaje con el que me he cruzado. Es aquel individuo que puede encontrarse en ocasiones en la Cataluña interior; solitario, egoista, resentido y estúpido, que agoniza en su mundo rural de descrédito y de espaldas a la sociedad.
Cuando este individuo vaya finalmente a la sepultura, a buen seguro va a envenenar la tierra y los gusanos que, malhaya, yacerán con él.
Y para más información, habita en Sant Julià de les Alzinetes junto a sus dos hermanos.
En fín que con estas cuatro líneas, me he quedado más descansado que cuando le recé el rosario.

Un par de kilómetros más, y me encuentro ya en Clariana, finalizando esta ruta, digamos... un poco dispar...Y obsérvese la señal que se encuentra justo a la entrada. 






Aquí dejo el enlace del trac de 17 kms de recorrido con un desnivel de 354 mts.

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/clariana-albarells-29408184



Ruta realizada


10/9/18

VÍA VERDE VAL DE ZAFÁN. De HORTA DE SANT JOAN a VALDELTORMO. Por CRETAS, VALDERROBRES, TORRE DEL COMTE. Ruta BTT.


Tradicional ruta en BTT por la famosa Vía Verde de la Val de Zafán. Llevamos años recorriéndola cada verano, pero hoy realizaremos parte del tramo que penetra en la provincia de Teruel.
Comenzamos el itinerario en la estación de Horta de Sant Joan, cuando son cerca de las once de la mañana.
En esta estación, reina gran movimiento, en este momento están desembarcando un nutrido grupo de gentes para iniciar también este recorrido, ya que pueden alquilarse los pertrechos y las bicicletas en aquella población.
Por nuestra parte, y después de haber hecho los "estiramientos musculares" necesarios, iniciamos el pedaleo. 
Hace unos años, ya hice la primera incursión hacia estas tierras aragonesas llegando hasta la estación de Valdealgorfa.
Atravesamos el único túnel de la jornada y para ello es necesario el uso de luz. 
En este vídeo puede verse la llegada al primer túnel:










Pasamos por la estación de Lledó d´Algars y un poco más adelante se cruza por un impresionante viaducto donde se puede verse una zona recreativa de baños. El río Algars ofrece una especie de terrazas naturales que son bien aprovechadas por la gente durante el verano. 
Aquí el enlace a una ruta que transcurre en esta zona:









Pequeña pausa para la ingesta de frutos secos y frutas...








Dejamos atrás Cretas-Lledó y Valderrobres. A partir de aquí y durante unos 10 kms. el tramo de la vía es una suave bajada que llena de gozo y delicia al que tiene la suerte de pedalear por tan fantásticos lares.
Y es que la zona que atravesamos está rodeada de un inmenso bosque de pinos que, en una fantástica jornada estival como la que vivimos, nos devuelve todo el encanto y el optimismo de que es capaz la naturaleza.






Todo recto y deslizándonos a puro placer, con una agradable temperatura y con un estado de ánimo inconmensurable. Este es un vídeo del momento:





Divisamos sobre un promontorio lejano el pequeño núcleo de Torre del Compte...





Merece un alto en el camino su estación. Aquí se ha habilitado el complejo "La Parada del Compte", un hotel con todas las comodidades posibles.
ESTE es el enlace del lugar.








Son las 13:30, una hora para comenzar a pensar en comida. El restaurante ofrece un menú por 20 €, bebidas a parte; aunque nosotros llevamos pan, fruta y latas para supervivencia.
Al final, decidimos continuar ruta.






Nuestras bicis avanzan en ligero ascenso hacia la siguiente estación, bajo un cielo completamente despejado y con una temperatura estival bastante soportable.
Cruzamos por campos donde predominan los cultivos de secano, almendros y olivos, y en la lejanía grandes depresiones de terreno en cuyas honduras se ubican las poblaciones que dan nombre a las estaciones del recorrido.







Cerca de las 3 de la tarde llegamos al apeadero de Valdeltormo y tras breve deliberación, decidimos llegar hasta la población. 






Hasta Valdeltormo hay 2,5 kms. de gozosa bajada. Lo peor será remontar de nuevo hasta la estación.







Justo en el enclave de entrada encontramos un restaurante,  "Brasería La Vall". Cruza la población una carretera comarcal,  desierta a estas horas de la tarde.







Sacudimos el polvo del camino y nos rehacemos con un menú de 15 €  bastante correcto .






Terminada la comida, y con renovado optimismo, no puedo evitar dar una vuelta por las calles de Valdeltormo. Como puede verse, reina la tranquilidad más absoluta... quizás sea hora de la "siestuca" veraniega.










De nuevo por la desierta carretera que atraviesa el núcleo rural, llego hasta el restaurante donde me esperan para seguir el itinerario.






Volvemos a hacer estiramientos musculares después de la relajación que sigue a la comida, decididos a remontar de nuevo hasta la estación.









Con tranquilidad pasmosa, hemos superado el temido desnivel y aquí estamos de nuevo en las ruinas de la antigua estación, para regresar al punto de partida.







Seguimos bajando, con el aire que acaricia el rostro y escuchando el rodar sobre la gravilla de la calzada, cuando entramos en otro viaducto que cruza sobre el río Matarraña.






Viendo desde este lugar las aguas verdosas que serpentean entre la vegetación, imagino descender con una pequeña embarcación por su lecho como lo hizo Lope de Aguirre en el río Marañón en busca de "El Dorado".





Más adelante, comienza la subida de 10 kms que transcurre por el término de Torre del Compte, aquella tan maravillosa que tanto hemos disfrutado por la mañana.







Pequeña pausa para que las posaderas descansen, y es que con el sudor y con las horas de pedaleo comenzamos a tener ciertas dudas de como aposentarnos en el sillín..






Otra parada unos kilómetros más adelante para dejar reposar el trasero...





Después del prolongado tramo la ruta se resuelve. Ahora toca deslizarse hacia abajo.
Nos detenemos en la estación de Cretas (Queretes). Ha sido habilitada como bar-restaurante y albergue para dormir, con piscina incluida. Indudablemente un buen lujar para relajarnos del camino o para pasar unos días disfrutando de las posibilidades de este entorno natural.
AQUÏ dejo el enlace del lugar.






Entramos en la gran sala de la estación y saboreamos un refrescante helado mientras husmeo por el lugar que pone a disposición de los clientes diferentes ambientes, como una zona de juegos y una pequeña biblioteca.






El sol va descendiendo en la lejanía para esconderse detrás de las montañas tiñendo el ambiente de colores ocres.
Es un momento de unión, de reflexión y de gozo; tenemos la fortuna de poder ver algo tan fugaz y maravilloso como es un orto solar.
El paisaje sutil del campo se torna magnífico bajo el encanto de una luz que lentamente se va desvaneciendo.










Llegamos a la estación de Horta de Sant Joan en el ocaso solar, punto final de una magnífica jornada llena de satisfacciones que, como siempre, va a permanecer en el recuerdo para el disfrute en lo días más aciagos. 

Aquí dejo el enlace de los 60 kms. recorridos.
https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/via-verda-val-de-zafan-de-horta-de-sant-joan-a-valdeltormo-28182094



Ruta realizada.