3/6/18

Monestir de SANTA MARÍA DE PEDRALBES. REGRESO AL UNIVERSO MEDIEVAL.


El día ha amanecido nublado.
Subimos por una estrecha callejuela después cruzar bajo un portal de aire medieval. Al fondo destaca la torre de un campanario adosado a una iglesia.
El suelo, todavía húmedo por la lluvia caída durante la noche, tiene pavimento de adoquines entre los cuales crecen pequeñas hierbas.







En esta pequeña calle encontramos un conjunto de magníficas edificaciones históricas de relevante interés, con ventanales de estilo románico y capiteles de delicada factura.






Se llega a una pequeña plazoleta, tranquila y silenciosa a esta hora de la mañana. Aquí se levanta una impresionante edificación de estilo gótico.




Se respira calma y silencio, solo roto por los pasos de alguien sobre el empedrado de la calle. Puntualmente, el reloj de la torre desgrana sus campanadas como lo ha venido haciendo desde hace siglos, con tañido monótono que se pierde entre las calles y las antiguas edificaciones.
Se escucha el aleteo de alguna asustadiza paloma que remonta el vuelo para perderse más allá de los muros del recinto.
Cuando la ultima campanada se ha extinguido, rompe el silencio el ruido de un gran cerrojo y el girar de goznes. Se abre el inmenso portalón que da entrada al recinto monástico de Santa María de Pedralbes.





El claustro del monasterio sorprende por sus enormes dimensiones. Permanece en este momento solitario. Se escucha el lejano rumor del agua de una pequeña fuente y el murmullo de las hojas de los arboles mecidas por una suave brisa.







Actualmente, pocas novicias deciden abrazar el claustro, y por este motivo, a día de hoy, la comunidad alberga solo ocho monjas clarisas, que ya no habitan en el monasterio, lo hacen en un edificación anexa al recinto.





Regresamos al universo medieval de 1291 con un personaje histórico, el rey Jaime II. Con 24 años se desposa con Isabel de Castilla, hija de un hermano suyo Alfonso III. Esta unión, anulada por consanguinidad entre los prometidos, es solo civil y no tiene descendencia por no llegar a consumarse. Isabel tiene solo 8 años.
En 1295 se casa por segunda vez, y lo hace ahora con  Blanca de Anjou de 15 años.
Con ella tiene 10 hijos, prácticamente un hijo por año. La reina fallece a los 30 años.
En 1315 Jaime II contrae nuevo matrimonio con María de Chipre. No tiene descendencia al morir esta 4 años más tarde. Finalmente, en 1322 el monarca que ya ha cumplido los 55 años, vuelve a desposarse, y lo hace con Elisenda de Moncada.




En 1327 la reina Elisenda con el apoyo de su esposo, funda el Monasterio de Santa María de Pedralbes. Con esta fundación Elisenda, de fuertes inquietudes espirituales, pretende redimir sus pecados y los de su familia. El lugar de su construcción es idóneo porque esta cerca de la corte de Barcelona y de los núcleos habitados, pero lejos del bullicio de la ciudad.






Para la construcción del monasterio, edificado en tres niveles sucesivos, se aprovecha la pendiente suave de la montaña y se utilizan las terrazas naturales del terreno y algunas de las estructuras del inmueble. Así, en la parte más alta, se ubica el dormitorio; en el nivel intermedio, la iglesia, umbral entre el mundo material y el espiritual, y en el nivel inferior, los huertos. Además, dada la delicada salud del rey, Elisenda manda construir un pequeño palacio junto al monasterio para retirarse, una vez viuda, con las mujeres de su familia. 






El 26 de marzo de 1326 los monarcas colocan la primera piedra del ábside de la iglesia, consagrada el 3 de mayo de 1327 en un acto solemne. 




Tras la ceremonia, ingresa en el monasterio la primera comunidad, formada por 14 monjas y 15 novicias procedentes del convento de clarisas de San Antonio de Barcelona, bajo la dirección de la abadesa sor Sobirana Olzet. El monasterio ya es habitable, pero aún faltan estancias que se irán construyendo a lo largo de los años.






Elisenda, por sus cualidades femeninas, por su exquisita religiosidad, es el mejor sedante que puede encontrar el monarca en la amargura de sus últimos años; el diálogo con la devota esposa endulza sus horas de suplicio espiritual y físico. Bien puede decirse que Elisenda ayuda a Jaime II "a bien morir". Mientras la muerte se acerca, se establece entre los dos esposos "un mutuo deleite religioso". (de la biografía escrita por Martínez Ferrando en 1952)





Al morir el rey, Elisenda traslada su residencia al palacio situado junto al monasterio, un emplazamiento digno para el retiro de una reina viuda sin descendencia donde puede seguir ejerciendo su poder y su influencia. En Pedralbes pasa los últimos 37 años de su vida y, aunque nunca profesa como monja, participa activamente en la vida de la comunidad.




En su testamento, Elisenda deja escrito que se derribará el palacio una vez haya fallecido. A pesar de su retiro, la reina, en calidad de consejera, no permanece al margen de la vida política del reino ni de la propia comunidad de clarisas, para quienes dicta cuatro ordenanzas y a las que lega la mayor parte de sus bienes. El monasterio de los primeros tiempos está regido por los linajes más representativos de la nobleza y la burguesía catalanas, como los Montcada, los Pinós, los Cardona, los Cruïlles, los Centelles, los March, los Castellet o los Bastida.




La tumba de la reina Elisenda se ubica en una de las paredes del claustro mientras que la otra cara da a la iglesia donde puede verse en todo su magnífico esplendor. De este modo, reposando ante tan sagrado recinto, obtendrá plenamente la redención de sus pecados.






Pedralbes llega a disponer de un importante patrimonio que se extiende por toda Cataluña, lo que le confiere un peso político y social preponderante a lo largo de su dilatada trayectoria histórica.





La comunidad que en su momento de gran esplendor tiene cerca de 90 monjas, se someten a rígidas normas de ayuno. En el tiempo anual que va desde septiembre a Pascua, realizan una sola comida al día y en el resto del año dos. Esto exceptúa a las monjas enfermas que, dada su extrema condición, reciben las dos comidas de rigor.






En el refectorio, la monja lectora, desde elevado, púlpito lee pasajes, pensamientos y teologías evangélicas al tiempo que, silenciosa y devotamente, van comiendo las frugales raciones que se preparan en la cocina anexa.





En el recinto claustral se ubican pequeñas celdas individuales donde las monjas pasan las largas horas conventuales aisladas del entorno. Aquí leen, cosen, bordan y en algunos casos, dedican tiempo a la música,  haciendo mas llevaderas las melancolías y añoranzas del mundo que existe más allá de los muros.






Junto al claustro, el templete, adornado con motivo de la festividad del "Corpus", es fiel a la tradición y al perfecto equilibrio: " l´ou com balla ".





Aquí dejo un vídeo del huevo "in motion":





En la herboristería monacal, aparte de los remedios a las  enfermedades que van surgiendo a lo largo de los tiempos,  se preparan pequeños cojines en cuyo interior se introducen pétalos de flores para utilización de la novicia que sufre depresión y tristeza al comenzar la nueva vida en el monasterio. Es lo que hoy llamamos "aromaterapia". Ellas ya lo sabían.





En definitiva, pequeños apuntes y curiosidades históricas, de enorme trascendencia en el devenir cultural del medioevo.
Una visita imprescindible que nos traslada a otra época y a otro modo de vida distinto, donde el transcurrir de las horas y el devenir del tiempo, lo marca la torre conventual, con el acompasado tañido de la campana.



20/5/18

EL DELTA DEL EBRO, ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA. De SANT JAUME D´ENVEIJA a la DESEMBOCADURA. Por el Camino Natural del Ebro. 3ª PARTE.


A la caída de la tarde, nos encontramos en la población de Sant Jaume d´Enveja, a unos 12 kms. de la desembocadura del Ebro.
En este lugar, hace relativamente pocos años la única manera de cruzar el río era mediante el uso de un transbordador que, incesante, año tras año, se encargaba de realizar aquello que ahora, con la construcción del actual puente, se hace casi al instante. El transcurrir del tiempo deja su huella en la memoria de la gente del delta.






La última etapa del Camino Natural del Ebro GR 99, discurre a través del Delta, cuya formación sedimentaria está formada por los depósitos arrastrados por el río que deposita en su desembocadura. 
La existencia de presas a lo largo de su recorrido hacen que estos aluviones sean cada vez más escasos por lo que el delta disminuye su tamaño devorado por el mismo mar cuyo nivel sube implacable año tras año.
El recorrido es prácticamente llano, transitando por bosque de ribera y cultivos de arroz, disfrutando del entorno del Parque Natural del Delta del Ebro.




Caminamos por un tramo donde puede contemplarse el río con todo su esplendoroso caudal. Se pasa al lado de pequeños embarcaderos donde salen barcos que recorren el trayecto hasta la desembocadura..









El sonido de los pájaros y el suave fluir del agua hacia el final de su recorrido. Tal como fluye la vida en el tiempo, hacia un final mas o menos incierto... o quizá no...






Paisajes inundados por los campos de arroz que en esta época del año configuran el ambiente deltaico por el que vamos caminando, maravillados e inmersos por los horizontes casi inmóviles del momento.





Seguimos por el relajado camino natural, agasajados por una naturaleza que poco a poco va a ir sucumbiendo al regazo de la oscura noche.
Después de unos kilómetros rehacemos el camino de vuelta.






De nuevo cerca de la población, realizando grandes giros y trayectorias que de de repente cambian bruscamente de dirección, vuelan gran cantidad de murciélagos. Estos curiosísimos animalillos siempre me han resultado de gran interés ya que son en extremo beneficiosos con el medio ambiente. El sistema deltaico suministra enormes cantidades de mosquitos y ellos son capaces incesantemente de darles  un buen final.
Dan vueltas a gran velocidad alrededor de las farolas que se encuentran próximas al embarcadero de Sant Jaume. Allí las dejamos para que sigan disfrutando de la noche.






Subimos al puente que cruza el Ebro, y a mitad de su recorrido, nos asomamos a la lejanía. Desde este lugar puede contemplarse un horizonte majestuoso donde, a esa hora de la noche, se recrean sensaciones de muy difícil descripción. 
El silencio se evidencia por momentos. Solo se percibe un leve rumor en las aguas movidas por la suave corriente del río.





Dejo aquí un enlace de un recorrido en Btt. por esta parte del camino natural del Ebro donde puede verse el cruce mediante el transbordador.

http://franclips.blogspot.com/2010/09/ruta-ebro-amposta-faro-el-garxal-gr-99.html




17/5/18

EL OJO GEOMÉTRICO. Súper 8 m/m


Han transcurrido muchas cosas desde aquel lejano año de 1981.
En aquellos tiempos, las tramas imaginativas de quien esto escribe, se realizaban en formato cinematográfico. El principiante no tenía otro medio de expresión que el famoso paso estrecho también llamado Súper 8 m/m.
De este modo, unas cuantas producciones pudieron realizarse al disponer de una cámara, la Braun Nizo 2056.
De las encrucijadas y laberintos mentales que fluyeron en mi imaginación, se crearon realidades y referencias entre lo sustancial y lo onírico, destacando esta película inimaginable a todos los niveles.
Se trata de "EL OJO GEOMÉTRICO", que finalmente he podido rescatar de la oscuridad y del olvido.






Nada más. 
Reflexión y profundidad anímica...

29/4/18

EL DELTA DEL EBRO, ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA. Por ¨El Trabucador" y la "´Punta de la Banya¨. 2ª PARTE.


Al fondo, en la lejana línea del horizonte, negros nubarrones presagian la inminente lluvia hasta que repentinamente, estos se rasgan en grandes cortinas de agua que cae a raudales sobre el mar. 
El aire transporta el sonido distante de la tormenta, con el crujir de truenos sesgando el cielo de un extremo a otro mientras se retuerce hasta llegar a nosotros.





Con el paso de las horas parece que la actividad tempestuosa se estabiliza y podremos llegar como hicimos hace un par de semanas a la “Barra del Trabucador”, uno de los brazos del Delta de l´Ebro. Al final de este prolongado brazo arenoso, comienza la gran extensión de tierra llamada “Punta de la Banya”, que tan gratos recuerdos vividos nos trae a la memoria.
Hacia el final de la tarde, comenzamos a caminar cercanos a  las famosas “Salines de la Trinitat”. 




El recorrido va orillando justo donde se desvanecen las olas del extenso mar mediterraneo.
Avanzamos durante casi media hora con el sonido constante del mar y  de las olas, saciándonos de la suave brisa marina que trae un cierto sabor a sal.




Al final, llegamos hasta un mirador donde uno puede deleitarse de unas impresionantes vistas que conforman una vasta extensión de terreno.
El sol, cercano a su ocaso tiñe de color rojizo la inmensa planicie de arena donde emergen en algunas partes extensos matorrales herbáceos donde cobijan los huevos multitud de aves que se se reproducen en este privilegiado lugar y donde vuelan por millares aprovechando el tiempo previo a las horas nocturnas. 




El orto solar resulta como siempre magnífico pero en esta ocasión la escasez de nubes le resta esta grandilocuencia que pudimos disfrutar en la última visita al lugar.
Es la hora mágica donde todo el ambiente se dulcifica, donde el tiempo parece transcurrir más lentamente, con una sensación de indeterminada presencia. 





La observación lejana permite comunicarse con la exultante naturaleza en el momento de máximo esplendor.
Al fondo puede verse recortada la silueta de la "Serra del Montsià" que da nombre a la comarca.








El rumor magnífico del mar y los graznidos de las gaviotas , son los únicos sonidos que se pueden escuchar y que se interiorizan como sensaciones impresas en la memoria. 
Regresamos al inicio de la ruta por el mismo lugar. Las olas siguen desvaneciéndose sobre el extenso arenal.
Allá en la lejana línea del horizonte comienza a elevarse tenue y blanquecina una distante luna llena.






Arrullada por la grandiosidad de este mar, el espectáculo que nos rodea es el más inmenso, el más grandioso que el hombre haya podido imaginar. Es como un sueño inspirado en la mente sublime del Creador.






Debajo de la luna, el oleaje traza un lecho de espuma que avanza imparable en busca de su final, trazando mil sinuosidades en la arena de la playa.

  



Lentamente, la luna asciende hacia el cielo que continúa oscureciendo para que mejor pueda destacar la plenitud de este astro que tanto nos fascina.
El suave reflejo de la luz comienza a afianzarse sobre húmeda y pulida superficie de la arena.






Dejamos atrás todo este momento de indescriptibles sensaciones. A veces, casualmente, podemos contemplar aquello que en ningún momento teníamos previsto ver.
Las casualidades de la vida son, en ocasiones, un obsequio para nuestra mirada.






Aquí dejo un vídeo de este momento tan particular.





Puede verse la 1ª parte de estos momentos trascendentales de existéncia en este enlace:

http://franclips.blogspot.com.es/2018/04/el-delta-del-ebro-entre-el-cielo-y-la.html



14/4/18

EL DELTA DEL EBRO, ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA. Por ¨El Trabucador" y la "´Punta de la Banya¨. 1ª PARTE.


Un poco avanzada la tarde llegamos a uno de los parajes naturales mas interesantes de la desembocadura del Delta de l´Ebro.
Pasamos por la pequeña población de "Poblenou del Delta". En esta ocasión apenas nos hemos detenido y siguiendo la estrecha carretera que nos lleva hasta la "Platja del Trabucador", se llega a la zona de las "salines de Sant Antoni", lugar donde puede admirarse una vasta panorámica del entorno deltaico.





Aquí confluyen numerosísimas especies de aves que han encontrado su hábitat ideal entre lagunas de salitre y dunas litorales.
Al fondo pueden verse extensas colonias de flamencos, patos, gaviotas, y demás fauna ornitológica.
Decidimos seguir con el coche hasta el final de la barra del Trabucador. Aquí finaliza el trayecto en coche, junto a las "Salines de la Trinitat" y comienza la llamada "Punta de la Banya".
Hace unos años, en 2011, realizamos una excursión en esta zona que queda explicada en este enlace:


A partir de aquí comenzamos un tranquilo paseo al borde del mar en dirección a un mirador que se vislumbra lejano, entre el neblinoso horizonte y a una media hora de distancia.
A nuestra derecha puede verse la "serralada del Montsià" mientras el sol comienza lentamente a declinar.





Se advierte su presencia difusa detrás de unas franjas de nubes que se extienden más allá de las montañas.
Vamos por la orilla del mar inmenso mientras las olas se desvanecen constantes sobre la arena.
El rumor del mar es inmenso, apocalíptico, grandioso. El lugar un extenso desierto de horizonte infinito y solitario.
De vez en cuando las olas han arrancado la arena de la playa dejando al descubierto grandes rocas que han estado sepultadas durante años.




El aire húmedo de la tarde llega hasta nosotros envolviéndonos con un suave olor a sal.
El sol en su ocaso ha cruzado las nubes del horizonte y nos brinda un espectáculo magnífico sobre las montañas lejanas.







Es un momento de encuentro mental, de evasión, de regreso a ensoñaciones latentes en el subconsciente de nuestros propios genes.
Es un magnífico cuadro donde se plasma y entrelaza todo el esplendor de la creación desde sus orígenes.
Y de repente, del horizonte lejano del mar, va ascendiendo  con una sutileza esplendorosa una columna con toda la gama y frecuencia de colores que el ojo humano puede ver.
Un magnífico arco iris se está formando lentamente en el cielo creando un semicírculo perfecto.
Si observamos con mayor precisión puede incluso verse otro arco iris doblando al primero.
Sin duda es la unión perfecta entre la tierra y el cielo. 




Esta visión hace que me vengan a la memoria imágenes de lejanos mundos donde impera una extraña realidad entre sensaciones de aires apocalípticos y remotos.
Estamos asistiendo a un espectáculo de tal majestuosidad que sin duda, no vamos a olvidar.
Los colores del arco iris podrán observarse durante unos quince minutos. Luego como por arte de magia, se van a  desvanecer como lo hacen los sueños en nuestra mente.





Decidimos regresar sin haber llegado a ningún lugar concreto. El aire y el rumor intenso del oleaje ha envuelto este tiempo detenido ante la mirada atónita de los sentidos, reflejo de una magnífica experiencia que perdurará hasta el fin de nuestros días.






Aquí dejo un vídeo de este irrepetible momento.





Puede verse la 2ª parte de estos momentos trascendentales de existéncia en este enlace:

https://franclips.blogspot.com.es/2018/04/el-delta-del-ebro-entre-el-cielo-y-la.html