8/6/19

ALREDEDORES DE ÓDENA. PUIG D´AGUILERA. CAN MACIÀ. Ruta de Senderismo.


El pequeño camino me va alejando de la población. El sendero va ascendiendo bajo un impecable sol matinal, que augüra una calurosa jornada de junio. 





Como digo, dejo atrás la población de Ódena en la comarca de l´Anoia, Barcelona. Allá queda, detrás de la arboleda, agazapada y asomando el pequeño campanario de la iglesia.






El camino pasa al lado de un conjunto de tiendas de campaña  que se encuentran rodeando la explanada de un campo.








Al fondo otro de los denominados "100 cims", el Puig Aguilera, hacia el cual me lleva la ruta después de un rodeo por caminos solitarios.








Paso junto al Raval d´Aguilera, conjunto tranquilo de casas donde imagino debe vivirse con esmerado sosiego rural.






Los trigales, junto al camino, se encuentran muy crecidos, comenzando a cambiar su color, a la espera de la cada vez más cercana época de siega.








Siguiendo el camino, rodeo un pequeño bosque silencioso y solitario...












El camino gira completamente a la derecha y desciende hasta encontrar una riera junto a la que crece una espesa vegetación.






Cerca de aquí, una construcción de piedra seca, entre el abandono del tiempo.






Sigo en completa soledad por un camino que se va alejando de la riera y que va subiendo dejando a un lado la llamada "feixa del llop" oséase, el "bancal del lobo".






Enfilo ahora en dirección al punto álgido de la ruta, el "Puig d´Anguera", uno de los llamados "100 cims" de Cataluña.






Pequeñas ondulaciones de terreno confieren al horizonte un espléndido panorama resaltado por los verdes campos de cereal.








De repente llega la sorpresa. Alguien ha plasmado un sorprendente graffiti en el muro de un cobertizo junto al camino. La frase lapidaria es toda una declaración filosófica en medio de la naturaleza.
"Tu Pecado te alcanzará". Gran frase para un  momento en comunión con tu propia soledad. Permaneced al acecho para que las posibles infracciones del alma, no nos alcancen jamás.
Pero a mayor tranquilidad, mejor no pecar...





Poco después lo que si alcanzo es una pequeña cantera, afortunadamente abandonada bajo un sol de justicia.






Llega el momento del desayuno cuando son ya cerca de las once de la mañana. Resulta reconfortante la fresca cerveza junto al bocadillo de atún, las aceitunas y la fruta para postre.






Satisfechos los deseos continúo por el llamado camino de "Puig d´Aguilera"








Cerca de aquí, un espléndido mirador, ofrece una impresionante vista de esta comarca, con algunas de las poblaciones más destacadas. Al fondo el núcleo de Igualada.






Poco después siguiendo el camino, encuentro el punto geodésico del "Puig d´Aguilera" de 626 mts de altura.






Un poco más adelante se llega al borde de la montaña, con un enorme precipicio del que hay que separarse para evitar un final inesperado.






Desde aquí una visión espectacular, con la autovía A2 en primer término y el rumor del tránsito que llega desde el fondo.








Abandono el lugar y desciendo por un empinadísimo sendero que serpentea por la ladera de la montaña.






Hay que ir con mucho tiento para no resbalar... y mientras iba lo iba haciendo y estaba pensando esto, resbalé. Por fortuna pude girarme en el momento preciso y caer de lado, sin haber doblado las rodillas hacia atrás, que es lo más peligroso.






Ya al final del descenso, encuentro otro sendero que sigo, a pleno sol y en completa soledad...





Bajo por otro abrupto sendero que me llevará hasta un campo de trigo...






... que voy rodeando por el borde para no pisar las espigas...






... y salir de el entre una espesa maraña de seca vegetación.






Sigo por evidente camino. Al fondo la silueta inconfundible del "Puig d´Aguilera". Hace poco más de 30 minutos, me encontraba en su cima, justo en el flanco derecho, sobre las rocas que asoman sobre el precipicio.






Paso cercano a extensos viñedos que se pierden en la lejanía. Son los campos de Can Macià.






Más adelante y justo antes de un puente, se llega a la "font de Can Macià. Un enclave idóneo para hacer una parada a la sombra del lugar.








Unos minutos de reflexión mientras el agua fresca de la fuente mana dulcemente con ese sonido tan peculiar que, ahora mismo prestando atención a mi interior, a buen seguro puedo escuchar.






Desde un puente, puede observarse una pequeña extensión de agua con aislados cañizares que crecen entre sus turbias y cenagosas aguas. Es el pantano de Can Macià.









El camino transcurre junto al recinto de dos edificios. Sen trata de la casa solariega de bodega Fermí Bohigas que elabora vinos y cavas. 
El lugar de Can Macià, es apreciado por la belleza de sus edificaciones. Alrededor de la casa se levantan los diferentes espacios, así como una capilla, que fue construida en 1922 en devoción a la Mare de Déu de la Mercé.






Sigo viendo el Puig d´Agilera con Montserrat al fondo asomando levemente...






Por un venturoso camino llego finalmente a Ódena punto final de este itinerario de gran belleza paisajística como todos los que por fortuna, tengo la suerte de realizar.





Epílogo:
Han sido 12,44 kms. de recorrido con un suave desnivel de 350 mts.
Puede descargarse la ruta en este enlace:


Y si todo va bien, seguiré por estos caminos de Dios en busca de nuevas aventurillas...

31/5/19

VUELO EN GLOBO. Por los antiguos volcanes de OLOT. LA RUTA QUE LLEVA EL VIENTO.


A las 7 de la mañana, nos encontramos ya en el "campo base" de la empresa "Vol de Coloms", cercana a la población de Olot, en la comarca de la Garrotxa.
Hemos pasado noche en un pequeño establecimiento rural de Santa Pau, por lo que ha resultado relativamente fácil llegar hasta este lugar.
Puntualmente, nos encontramos con las barquillas preparadas y dispuestas para efectuar el llenado del globo.






La lona que forma el enorme globo, se extiende en la mullida hierba y se dispone convenientemente para insuflarle aire.







Se cierra la cúpula y se ajusta para que almacenar el aire.





Como una inmensa estancia, el aire caliente se ha adueñado del interior del globo, y va dando forma espectacular a la enorme envergadura de la lona.








La llama penetra en el interior calentando el aire para lograr que el globo pueda elevarse.






El globo se eleva hacia el cielo, lentamente, en silencio sublime, roto solamente por la ignición controlada de la llama de los quemadores.
Allá abajo quedan los edificios y el entorno acotado para el ascenso de los globos.







Una vez hemos remontado hasta una determinada altura, se extiende ante nuestra mirada un horizonte magnífico, de estribaciones irregulares y montañas llenas de verdor.








Después de alcanzar una altura de unos 1600 mts. sobre el nivel del mar, el globo se estabiliza. Después comienza a descender suavemente. El altímetro indica que cae a 1 metro por segundo, pero es inapreciable.




Para evitar descender, hay que ir calentando el aire con los quemadores de gas, que suministran 5 bombonas con un peso de unos 250 kilos.







Sobrevolamos un antiguo volcán extinguido desde épocas remotas. Es el "Croscat", que tuvo dos erupciones.
La primera y mayor hace 17.000 años, y la segunda hace 11.500 años. La emisión de lavas fluidas y una serie de explosiones de moderada violencia dieron lugar a un cráter en forma de herradura. 
Durante 25 años estuvo dedicado a la explotación de gredas, para la producción de ladrillos y pistas de tenis. Las extracciones del Croscat fueron la principal causa de las movilizaciones para que se aprobara la creación en 1982 del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha. No obstante, hasta 1991 no se pudieron parar las extracciones, cuando la Generalidad de Cataluña compró la empresa explotadora y expropió más tarde los terrenos de la Reserva Natural procediendo a su restauración.
La extracción de gredas o lapilli dio lugar a un impresionante tajo en la parte posterior del cráter, la más alta, de más de 100 m de altura y 500 m de longitud, que se ha convertido en una atracción turística. Las capas más oscuras son las originales de la lava, pero debido a la oxidación, se han formado una serie de capas de colores rojizos y anaranjados muy llamativos.









Surcar el aire en silencio... a pesar de la charlatanería del pasaje..., resulta realmente asombroso. La mente se relaja porque la mirada abarca un infinito mundo de sorpresas y maravillas que descubrimos a medida que el globo avanza en el aire "límpido" de la atmósfera.








El aerostato a través de su piloto, comunica la situación al aeropuerto de Girona para que lo ubique dentro de sus pantallas.






Es típico descorchar unas botellas de "cava rosado" para celebrar el acontecimiento del vuelo. Unos trozos de típica "coca" sirven para facilitar el tránsito digestivo del espumoso.








Llevados en alas del viento por la suave brisa de altura, vamos recorriendo espectaculares paisajes de montañas y bosques.
Hasta nosotros llegan nítidos los sonidos del fondo, completamente perceptibles por nuestro oído.












El viento nos ha llevado hasta la población de Besalú, que sobrevolamos a muy baja altura, y a una velocidad aproximada de 15 kms./h. Hace poco tiempo, íbamos cayendo a 3 mts. por segundo, hasta llegar a este nivel de altura que el piloto ha estabilizado.










La cúpula del globo, bien cerrada para mantener el aire caliente en su interior. Para el descenso y vaciado del globo se abre esta ventana para dejar escapar el aire.








Llevamos hora y media de vuelo. Ahora el piloto está a la búsqueda de un lugar para aterrizar...
En la zona no abundan precisamente los lugares para hacerlo, estamos a finales de abril y la mayoría de los campos están sembrados con trigales en un punto álgido de crecimiento.





Oteando el horizonte en busca de terreno apto para el descenso controlado...








Encontramos un campo justo al lado de un camino. Descendemos para poder aterrizar... y lo hacemos con tres sacudidas al posarse la cesta sobre el terruño, justo en el borde del campo. El globo nos sigue sosteniendo a pesar de tocar tierra. Pero el lugar, para el vaciado y el plegado del globo no resulta el más idóneo, por lo que volvemos a remontarnos en busca de un lugar más aceptable.






Gracias a esto podemos seguir disfrutando de momentos plenos de gozo y disfrute.






Finalmente descubrimos un terreno yermo cerca de un río, y el piloto opta por descender definitivamente, alertando al grupo de seguimiento para nuestra localización.
El descenso se realiza con mucha suavidad. Bajo la cesta se escucha el crujir de las ramas y la maleza. El lugar resulta muy abrupto, con altas hierbas y tupida vegetación.






Esperamos al grupo de rescate bajo un sol de justicia y un calor sofocante.






Finalmente logran sacarnos de la espesura mediante el uso de la fuerza y, todavía el poder ascensional del globo.








Apertura de la cúpula para la salida del aire caliente.






En pocos minutos, la gran lona va perdiendo su consistencia, iniciándose ahora el plegado cuidadoso del mismo.









Todo termina cuando se carga la gran cesta en el remolque de la furgoneta, para regresar, ahora por tierra, al lugar de inicio de la indescriptible ruta aérea de casi tres horas de duración.






Y es que con este vuelo, he podido rememorar re-lecturas realizadas no hace demasiado tiempo, de libros con la temática del "Viaje en Globo".
El primero de ellos "Safari en Globo", un Viaje a través de África. 






Se narran las visicitudes de varios expedicionarios que partiendo de la isla de Zanzíbar, cruzan al continente africano llegando hasta Tanzania. Sobrevuelan el lago Tanganika y las llanuras del Serengueti. Todo en globo de hidrógeno.








Otro libro es "Doble Águila" donde se narra la primera navegación en Globo, también de hidrógeno, cruzando el Atlántico por primera vez en la historia en el año 1978.
Maxie L. Anderson, Ben L. Abruzzo y Larry Newman, salieron de Presque Island el 11 de agosto y aterrizaron en tierra firme en Miserey cerca de París el 17 de agosto.






La última de las lecturas es "La vuelta al mundo en 20 días". Increíble hazaña realizada en 1999 por Bertrand Piccard y Bryan Jones a bordo de un globo estratosférico.
Dicha travesía pudo realizarse gracias también al grupo de meteorólogos y científicos que asesoraron la expedición.
Era la primera vez que se conseguía dar la vuelta al mundo.







En definitiva, unos libros realmente imprescindibles para conocer el funcionamiento de la navegación aerostática.
Esto es todo.