Me hospedo en el Hotel Cosmos en la calle Estanislao Figueras nº 57.
La habitación resulta correctísima por lo que auguro un buen descanso durante la noche. Tantas emociones y pedaleos necesitan reflexión y reposo.
Aprovecho la terraza para guardar a buen seguro la bici, que se transforma en un tendedero para el secado de la ropa.
Los lunes cierran muchos restaurantes por la noche, así que no tengo más remedio que buscarme la vida en algún lugar cercano al hotel. La plaza del mercado de Tarragona resulta el sitio más adecuado para cenar alguna cosilla.
Martes 9 de Mayo de 2023.
TARRAGONA - CAMBRILS.
Por el Aqüeducto de les Ferreres, Villa romana de Centcelles, Constantí, La Canonja, La Pineda, Salou, Villafortuny, Cambrils.
El tercer día lo comienzo con un desayuno en una cafetería de la Rambla Nova. Un zumo de mango, una buena taza de chocolate, tostadas y mermelada. No hay que apretar demasiado ya que hay mucho pedaleo por delante...
Abandono Tarraco y tras cruzar un puente, desciendo para tomar un camino que se extiende al lado izquierdo del río Francolí.
Debajo del puente de la autopista hay un camino que llega hasta el aqüeducto romano, pero no puedo cruzar el río ya que está muy enmarañado de vegetación. Sigo adelante obviando el trac marcado.
Unos hilómetros más adelante, me desvío a la derecha para cruzar el río. No baja mucha agua pero paso sin demasiadas dificultades sobre una piedras hasta llegar a la otra orilla. A partir de aquí retrocedo el camino por el otro lado hasta llegar a un puente por donde pasa la autopista.
Me encuentro en un lugar lleno de historia, en el Aqueducto romano de les Ferreres, llamado también Puente del Diablo y puedo admirar esta magnífica obra arquitectónica que suministraba agua desde el río Francolí a la ciudad de Tarraco, a una distancia de 25 km. y designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
El aqüeducto fue construido en el siglo I a.C. por Augusto. Mide 217 metros de largo y 27 metros de altura máxima, con dos niveles de arcos superpuestos construido en obra de sillares unidos en seco. Tiene 40 centímetros de desnivel desde su parte norte a la parte sur, para facilitar el discurrir del agua hasta la ciudad.
Abandono el lugar cruzando de nuevo el vado del río Francolí. Un pequeño resbalón supone ir todo el día con el pie en remojo.
El itinerario dirige mis pedales hacia otro monumento de gran interés en esta zona, el Mausoleo de Centcelles.
Al llegar al lugar, decido hacer la visita cerca ya del mediodía, cuando el sol cae indolente a la entrada del edificio. Un amable guía va a explicarle al solitario visitante la historia de este espectacular descubrimiento. Un vídeo complementa la explicación y sitúa este lugar como centro neuralgico de una aristocrática villa romana.
Centcelles es un magnífico conjunto arquitectónico que nos traslada a finales de la época romana.
El conjunto monumental de Centcelles se erigió a principios del siglo V d. C.
La parte más espectacular es la sala de la cúpula. El grado de conservación, la decoración y su arquitectura nos hacen revivir el esplendor que este monumento habría tenido en el pasado.
Los restos de un mosaico formado por cerca de un millón de teselas, cubría por completo el interior de la cúpula. Es fácil identificar algunos de los temas que se representaban, como una gran escena de caza, varias escenas extraídas del Antiguo y del Nuevo Testamento (el buen pastor, el arca de Noé, el profeta Daniel en el foso de los leones y el ciclo de Jonás, entre otros) o la representación de las estaciones del año, de las cuales hoy solo quedan la primavera y el otoño. Otras escenas, difíciles de ver actualmente, nos muestran cuatro personajes entronizados que han dado lugar a múltiples interpretaciones sobre la función del monumento.
En época romana, la sala de la cúpula era el espacio principal del edificio, estaba ricamente decorado y disponía de un sistema de calefacción. En un extremo de la sala, unas escaleras conducían hacia una cripta subterránea de dimensiones reducidas.

En la Edad Media, el conjunto se convirtió en la iglesia del pueblo de Centcelles, abandonado en el siglo XIV. Más adelante, se utilizó como ermita dedicada a San Bartolomé. En el siglo XIX, el monumento pasó a manos privadas. El nuevo propietario, transformó el conjunto en una masía y dividió la sala de la cúpula en tres plantas.
En 1959, el edificio fue adquirido por el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, que hizo excavaciones arqueológicas, y un trabajo de restauración y consolidación de los mosaicos. En 1978, el conjunto fue cedido al Ministerio de Cultura, y comenzó así una nueva etapa de apertura del monumento al público.
Tengo una animada charla con el guía de mi viaje en btt, y me comenta que también le gustaría poder hacer una escapada de este tipo.
No hay mas tiempo. Dejo atrás el monumento y continúo la marcha. Habrá que pensar en la comida ahora que estoy mas restablecido del estómago.
Cruzo la población de Constantí bajo un sol de justicia.

Mas tarde llego a otra población, La Canonja. Pregunto por un lugar donde comer, y me dirige hacia un establecimiento que es el Polideportivo de la población, un lugar con restaurante y piscinas de agradable aspecto. Allí puedo comer un menú por un precio muy correcto.
Observo que sigo bien comunicado con el personal que me asiste. ¡Grácias Jan & Dean!.
Sin perder las costumbres de un buen aseo personal, y con buen ánimo, sigo ruta hacia el nuevo destino, la Pineda.
Siempre por caminos y carril bici, llego finalmente a un gran puente sobre la A7.
Mas adelante se encuentra una gran edificación, el Santuario de la Mare de Déu de la Pineda, cerca del cruce entre la autovía Salou-Tarragona y la carretera de la Pineda, en dirección a Vila-seca. Es muy conocida por la tradicional romería que se realiza el lunes de Pascua.
Estoy frente a la gran extensión de playa de la Pineda y sigo tranquilamente a golpe de pedal por un magnífico paseo marítimo con muy poca afluencia de gente. No puedo imaginar cómo estará el lugar en pleno mes de agosto, mientras me voy acercando a la población de Salou.
Después de varias subidas por calles completamente urbanizadas, llego al faro de Salou, un magnífico enclave que no puedo disfrutar por una reja que circunda el entorno de la edificación. El cielo se cierra de repente con grandes nubes que entristecen ligeramente el ambiente.
La ruta continua al lado del mar con un horizonte fantástico que contribuye al embelesamiento mental. Aquí todo fluye de un modo más tranquilo...
Más adelante, un hotel construido con mucho mimo, llama poderosamente mi atención... No imagino intimidad en las terrazas. ¡ Bendito turismo playero !.
Si no me equivoco, estoy ahora en el paseo marítimo de Salou. Todo se junta, poblaciones, urbanizaciones, casas... Resulta a veces difícil adivinar por dónde pasas y dónde estás.
Ahora por otro magnífico paseo marítimo que une Salou con Cambrils pasando por Vilafortuny. Chalets uno junto a otro frente a grandes extensiones de playa...
Detengo la bici en una edificación, la Torre de L´Esquirol. Se trata de una torre de telegrafía óptica de mediados del siglo XIX, que formaba parte de la red que conectaban València con Barcelona.
Final de la etapa de hoy, objetivo cumplido con la llegada a la población de Cambrils. Hoy no hay hotel, hay hospedaje gratuito en casa de un familiar al que he avisado con la suficiente antelación dos días antes.
Son cerca de las siete de la tarde, una buena jornada de pedaleo. Ahora ducha, cenita y a prepararme para el día siguiente.¡Todo perfecto!.
Miércoles 10 de Mayo de 2023.
CAMBRILS - L´AMETLLA DE MAR.
Por Montroig del Camp, Miami Playa, Hospitalet, Coll de Balaguer, La Almadrava, Calafat, l´Ametlla de Mar.
El viento es uno de los elementos mas insoportables para el viajero en bicicleta. Mientras estoy desayunando, lo oigo a través de la ventana. Los árboles se balancean con ráfagas inquietantes.
No hay opciones, debo ponerme en movimiento.
El itinerario de hoy tiene un punto que produce cierta inquietud, el coll de Balaguer que voy a subir para evitar la N-340 y la central nuclear de Vandellós. Veremos...
Hacia las 10:30 comienzo la ruta siguiendo por el carril bici junto a la playa. Mas allá de Cambrils termina junto a la riera de Riudecanyes. El itinerario sigue ahora hacia el interior y va paralelo a la obsoleta vía del tren.
El viento es muy fuerte, las ráfagas en ocasiones hacen oscilar la bici y rompen la estabilidad. El uso de algodones en los oídos, me sirve para aminorar el silbido que produce.
Inevitablemente tengo que circular de nuevo por la N-340, pero ahora lo hago por la izquierda para qué, en caso de peligro pueda al menos reaccionar.
Paso junto a la estación de Montroig del Camp...
Serán unos 3 o 4 kms. eternos viendo pasar coches y algunas bicis, 4 o 5, cargadas hasta los topes haciendo un viaje parecido al mío.
Más adelante, respiro tranquilo al desviarme por un carril que ondula por tranquilas urbanizaciones con vistas magníficas a calas solitarias.
He llegado a Miami Playa. Desde la costa ofrece una excelente perspectiva del golfo de Sant Jordi. Con nueve calas y unas playas extensas, Miami Platja es uno de los lugares más singulares de la Costa Dorada.
El carril bici va serpenteando entre urbanizaciones que se juntan una a otra. Algún paseante de vez en cuando y tranquilidad, mucha tranquilidad en el ambiente. Lástima que el viento sigue soplando a sus anchas.
Desde alguna terraza puede contemplarse un extraordinario horizonte.
Casi llegando a Hospitalet de L´Infant, me llevo una sorpresa. Un bello parage natural cambiante en toda su extensión, la desembocadura del río Llastres, situada junto a la playa de la Punta del Río. Es un paisaje de gran interés, con un pequeño delta formado mayoritariamente por terrenos pantanosos. Esta desembocadura fue utilizada como puerto natural en épocas griegas y romanas.
En medio de este inacabable urbanismo costero, un lugar de reposo para el alma, la Iglesia de Sant Pere de L´Hospitalet de L´Infant. Es un edificio de planta rectangular de reciente construcción, de concepción moderna y funcional.
El itinerario pasa junto a un famoso camping nudista, el "Templo del Sol", con una playa de arena fina extraordinaria, la Playa del Torn. A parecer, gracias al naturismo, su entorno ha conservado su armonía medioambiental. ¡Ahí queda eso!.
Me detengo para comer unas cuantas nueces y dátiles. Por delante el famoso "Coll de Balaguer"...
Entre ráfagas violentas de viento llego de nuevo a la maldita N-340 con 3 kms. inevitables de lento recorrido por la izquierda. No quiero traiciones por la espalda.
En la misma nacional, a la derecha se encuentra el taller de coches y desguaces Jose Luís S.L.
Aquí me desvío por un camino junto al establecimiento y descanso de la angustia que crea la vía por la que he transitado.
Quiero ver las ruinas de una edificación que se encuentra en lo alto de una colina. Una pedregosa pendiente aderezada por el viento y la soledad del entorno, dificultan la subida.
Por fortuna el tramo es corto, llegando hasta un descampado agreste y solitario barrido por el viento en medio de la nada.
En este lugar se construyó el castillo de Balaguer, documentado en el año 1118 por la donación de Ramón Berenguer III al obispo Olaguer de Tarragona.
En 1201 pasa a la Orden de Sant Jordi de Alfama, que mas tarde se integra a la orden de Montesa.
El castillo tuvo importancia en la Guerra dels Segadors (1640).
Mas tarde, en 1719, se fortificó y se construyó el castillo de Sant Felip con el objetivo de eliminar el bandolerismo y de impedir el desembarco de la piratería.
El castillo fue ocupado años más tarde por los franceses y cuando estos lo abandonaron en 1813 los ingleses aprovecharon para volarlo por orden del general John Murray, con la consecuencia que hoy no queda prácticamente nada.
Las ráfagas de viento barren continuamente este entorno vacío y solitario. El lugar abandonado a su suerte permanece bajo el indolente transcurrir de un tiempo que parece detenido.
Siento cierta inquietud en este lugar y una atracción al mismo tiempo, pero debo seguir la ruta...
Retrocedo de nuevo y ahora, desde otro lugar destacado, puedo contemplar la terrorífica imagen de la central nuclear de Vandellós II en el horizonte, con el mar al fondo.
El camino desciende en fuerte pendiente hasta un cìclopeo puente de la autovía que salva el desnivel de un barranco.
Debajo del puente, algunos grafiteros se han entretenido en plasmar en grandes letras sus propios devaneos mentales...
Héme ahí en el fondo del barranco, una instantánea para la historia junto a una retorcida señalización de rutas senderistas.
Un camino de tierra paralelo a la carretera nacional me aleja del lugar. Al fondo entre los arboles la cúpula infernal de la central.
La ruta ondea varios kilómetros en línea recta siguiendo, en algunos tramos la antigua carretera nacional de la que aún pueden verse algunos trozos asfaltados.
Después de cruzar la autovía por debajo de un puente, llego a la urbanización de La Almadrava.
Al fondo, de nuevo la central nuclear.
Recorrido tranquilo entre casas de tipo ibicenco, bien integradas y a prueba de fuga radioactiva (tener Vandellós II tan cerca no consuela demasiado), aunque más lejos, tampoco.
L´Almadrava se une con otro complejo urbanístico en la zona de Calafat, y es aquí dónde casualmente encuentro un lugar para comer, un pequeño oasis dentro de la madeja de calles vacías donde sólo se pueden ver algunos obreros haciendo obras de mantenimiento en alguno de los apartamentos.
Es el bar-restaurante Calafat con un menú a muy buen precio y café incluido.
Me acomodo en una mesa cerca de un grupo de alegres jubilados franceses con los que departiré al final de la comida.
Zumo de tomate, soupe de poison, raya rebozada, crema e infusión..
En la terraza se está estupendamente bien y en ella puedo retozar perezoso y tranquilo.
Pero debo seguir ruta, ahora en dirección a la zona de las Tres Cales. Cerca está el castillo de Sant Jordi de Alfama, pero la ruta trazada lo obvia, o sea que rien de rien.
Paso cerca de...
Y todo recto, a golpe de pedal, concluye con la llegada al destino, la población de L´Ametlla de Mar, pueblo de aire marinero con un puerto pesquero de cierta importancia.
Me hospedo en el hotel del Port, habitación individual y camita justita.
Después de la ducha de rigor, vuelta por la población para disfrutar del encanto especial de sus calles y plazas.
Va anocheciendo lentamente. Un horizonte tranquilo con vistas al puerto invita a cenar algo que se ajuste al tipismo de la zona.
Unos deliciosos 2 ostrones y un coctel de langostinos van a ser los protagonistas de la cena. Aquí, los precios aprietan el bolsillo del viajero.
Es el "Espai gastronomic Subhasta", con productos de proximidad.
Jueves 11 de Mayo de 2023.
L´AMETLLA DE MAR - SANT CARLES DE LA RÀPITA.
Por el Port de L´Estany, L´Ampolla, Camarles, Ligallo del Roig, Ligallo del Gànguil, L´Aldea, Amposta. Sant Carles.
Me he acercado hasta una plaza del pueblo para desayunar en un bar bastante concurrido a pesar de la hora.
Pasadas las 10 de la mañana salgo del hotel acompañado un día más por fuertes ráfagas de viento.
A pocos kilómetros de la población se encuentra el paraje natural de la "Llacuna del Port de l´Estany", y al lado la playa el Port de l’Estany..
Esta entrada natural del mar fue el primer puerto de la zona, antes de que se construyera a principios del siglo pasado el puerto de l’Ametlla de Mar. Los dos faros que presiden la playa, el faro rojo y el faro verde, son el punto de referencia para las pequeñas embarcaciones que todavía amarran en estas aguas.
Y héme aquí en una instantánea que pedí me hiciera un señor que pasaba en aquel momento por allí. Como puede observarse poso atento.
Me desvío luego hacia el interior pasando por un pequeño bosquecillo lleno de bunkers i nidos de ametralladora de la guerra civil.
La ruta me conduce luego por el trazado de hipotéticas calles de una urbanización abandonada, para seguir luego por un trazado paralelo a la vía del tren. Y después de algún rodeo más, llego al término del Perelló.
Desde aquí por un túnel, accedo a magníficas calas que denominan "playas del Perelló".
Todo está tranquilo. En la lejanía 2 personas paseando al borde de la playa, y cerca de aquí, otras dos sentadas a la sombra de un enorme pino, descansando al abrigo del viento.
Toca ahora empujar la bici por una subida de gran desnivel, para seguir por una vía asfaltada que discurre también paralela a la vía del tren.
En algunas zonas pueden contemplarse magníficas vistas de esta parte de costa escarpada i agreste.
Llegada al puerto de l´Ampolla de Mar. Situada en el extremo sur del golfo de Sant Jordi, en la comarca del Baix Ebre, l’Ampolla se erige como la puerta del Delta.
Cerca del puerto, en la terraza de un bar, veo una bicicleta cargada hasta los topes y un joven a su lado con un portatil. Me acerco a saludarlo, es extranjero y me dice que viene de Turquía. ¡Espectacular!
Sigo adelante sacudido por continuas ráfagas de viento que me empujan lateralmente para hacerme perder el equilibrio. El itinerario me resulta ahora más familiar, con canales y campos de arroz.
Al fondo comienza a destacarse la silueta del la sierra del Montsià.
Dejo a mi derecha la población de Camarles que pasa casi desapercibida en mi itinerario.
Indicador del camino natural del Ebro junto al Ligallo del Gànguil, que solo es una calle muy larga con algunas casas y calles secundarias.
No logro encontrar a nadie que me haga una foto para la posteridad, así que continúo adelante.
Un poco más adelante me cruzo con otro viajero que arrastra con su bici un pequeño carro que carga con sus pertenencias. Nos detenemos tras el saludo de rigor y hablamos un rato.
Comenta que viene de la zona de los Pirineos, concretamente del Pallars donde es guía de montaña. Iza un banderín junto a la carga con una advertencia que comparto plenamente: No hay Planeta B.
Me cuenta que se encontró también con otro viajero que venía desde Holanda.
Me despido de Iván, que tiene su página de instagram: ivanterraviva, tras desearnos un buen viaje.
Hacia las 2, entro en la población de L´Aldea. El lugar tipifica la zona con larguísimas calles y casas de una sola planta en su mayoría, que se extienden a lo lejos.
Francesc, fantastic. He viscut la ruta com una aventura que m'han portat els teus comentaris i detalls
ResponderEliminarQue maco! Gràcies per compartir. Nosaltres vivim a Segur de Calafell i fem moltes excursions en bici per la zona.
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