4/9/18

De VIMBODÍ a VALLCLARA. Por RIUDABELLA y el CAMÍ DEL BOSC. Ruta BTT.


La mañana, plenamente radiante no deja presagiar ni por asomo el giro meteorológico del día. Decir que la cosa, a pesar de todo, no ha empezado de la mejor manera, ya que han acontecido dos desafortunados sucesos de los que me vais a permitir guardar en el fondo del cajón.
Pero, a pesar de todo el infortunio, sigo adelante y decido dar comienzo al itinerario previsto en la población de Vimbodí, Tarragona.


Vimbodí.




En otra ocasión ya hice un recorrido parecido: 







El camino resulta espectacular, sosegado y tranquilo, con este color a tierra y a infancia vivida que es muy difícil olvidar.








Paso cercano al "castell de Riudabella", fortaleza medieval que perteneció al monasterio de Poblet, cercano a este. Aquí el enlace ya que se puede pernoctar en el.





Siempre que paso por este lugar, permanezco unos instantes observando este preciosista edificación, testimonio fiel de aconteceres medievales. (Hay que ver cómo ha salido la frase).








El sol cae a plomo, pero van apareciendo tímidas nubes a medida que el camino va ascendiendo lentamente.








Voy en dirección a la población de Vallclara por un camino en medio del bosque. Paso junto al "más de l´Anglès" y el "mas de la Llana", y luego sigo por el llamado "camí del bosc", que ahora, en los tramos finales, va a darme un respiro ya que comienzan unas buenas bajadas, que son siempre de agradecer.






He llegado a Vallclara y remonto rápidamente por la otra vertiente de la montaña después de cruzar el pueblo que queda allá al fondo.





Paso junto del cementerio de la población y enfilo camino adelante. Cerca de las tres de la tarde, el cielo se ha cubierto absolutamente. Parece que el tiempo se haya detenido ya que no se escucha nada, solo la leve brisa del aire, cargado de ciertos presentimientos.
De repente un potente trueno llega desde la lejanía, y en pocos minutos comienzan a caer enormes gotas de lluvia. Me preparo para lo peor arropándome con un cortavientos y un protector contra la lluvia, que se hace cada vez más intensa.
A lo lejos veo una pequeño cobertizo de campo, y no dudo en dirigirme hacia él. Espero que pueda entrar en su interior y resguardarme de la inclemencia temporal.
Por suerte lo que queda de puerta me permite entrar, justo cuando comienza a llover con fuerza.






El lugar , como puede verse es bastante humilde, pero me salva de la tormenta. El techo está formado por un entretejido de cañizos que en algunas partes han cedido debido a un derrumbe de las tejas.







Afuera la tormenta arrecia. Los truenos no cesan de romper el aire y un ruido extraño comienza a percibirse sobre la techumbre. Comienza a granizar de una manera espectacular y aunque las piedras no son de gran tamaño, producen un sonido muy peculiar.






La lluvia comienza a penetrar a través de los agujeros del techo y a caer como una cascada por diferentes lugares.






Decido aprovechar para comer un bocadillo en medio del abandono y la soledad, viendo a través de la desvencijada puerta todo un espectáculo tormentoso.
Héme ahí sentado dando cuenta de la efímera porción alimenticia.







Y el agua cayendo a borbotones, incesante desde hace ya una hora y encharcando el piso de tierra....






Al fin se aleja la tormenta y cesa la lluvia. He perdido demasiado tiempo y pensándolo bien, decido abandonar el tramo de ruta que me queda por delante ya que al parecer las nubes enfilan hacia aquella posición. No es cuestión de encontrar caminos completamente embarrados.
Regreso no sin antes mirar hacia el cobertizo salvador y echarle una retrospectiva.







Lo que decía, mucho barro en el camino de regreso y algunas dificultades con el pedaleo.





De nuevo llego a Vallclara por otros caminos que me brinda el uso del GPS, y tomo la carretera TV-7004, en brillante bajada hasta que, harto de ella, me desvío por unos caminejos cruzando el "río de Milans" y buscando una mejor salida a un entramado de caminos. que me llevan hasta las "granjas del Xato". Aquí otra vez la maldita carretera que de nuevo vuelvo a dejar al poco rato enfilando entre un maravilloso bosque.
Es el llamado "camí de la Piponeta", magnífico nombre como observarse se puede.








Y por aquí se llega de nuevo al punto de inicio, con un descanso mental, digno de un campeón y con otra anécdota tormentosa que compartir.
Al final han sido 30,58 kms de recorrido y un desnivel de 503 mts. ¿Qué más se puede pedir?.
Dejo aquí el enlace a otra ruta por la misma zona:




Ruta realizada.

Y también dejo la ruta que pretendía realizar ese día y que no fue posible por las causas arriba comentadas.:





3 comentarios:

  1. Hola, me gusta tu planteamiento cuando montas en bici, si no hay aventura la creas y eso es lo maravilloso para mi, apreciar que en cada recodo, en cada recorrido que realizamos hay algo de aventura. Saludos y felicidades por tu blog.

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    1. Hola Pep Llanero:
      Gracias por tus comentarios. Pues sí, de las cosas ordinarias pueden derivarse cosas interesantes y con ello dar valor a las cosas nimias.
      Por esto en cada salida busco dar importancia a aquello que a otro seguramente le pasaría inadvertido. Pronto publicaré dos nuevas entradas de rutas con más "aventurillas".
      Quizá algún día podamos juntarnos para hacer alguna salida.
      Un saludo.

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  2. Hola !! Estaré atento a tus nuevas entradas, seguro que las disfruto como lo he hecho con esta. En cuanto a la salida en bici es cuestión de planearlo, será un placer pedalear a tu lado, estoy seguro !!

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